Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 29

Así lo viví cuando hice la ruta adaptada por las Bardenas
Reales con un magnífico grupo de
areadaptada
: perso-
nas con discapacidades (físicas y sensoriales) y bípedos
(amigos y amigas de Areadaptada sin discapacidad apa-
rente). Y está bien que sea así. Los bípedos nos acom-
pañaron y compartieron con nosotros rutas y aventuras,
además de estar pendientes de nosotros y de nuestras
necesidades tanto durante la ruta como el resto de la
jornada, sin caer en el proteccionismo. Han hecho de
conductores de las furgonetas que nos llevaban, a noso-
tros y a las bicicletas, han estado en nuestros malos mo-
mentos, reparando cadenas, ruedas pinchadas y otras
averías, poniendo a punto las bicis para hacer la ruta, y
desmontándolas para volver al albergue.
Durante la ruta rodaban atentos a nuestro lado, y a pesar
de que ellos podían ir más rápido y más lejos, nos ayu-
daban a salvar desniveles y dificultades, e incluso caídas.
Siempre con amable predisposición y buen humor. No-
sotros, las personas con discapacidad, también mostra-
mos nuestra mejor cara, optimismo, independencia y es-
píritu de superación siguiendo a Albert Font, entusiasta,
dinamizador e innovador, que nos presentó una de sus
nuevas adaptaciones: un gato hidráulico convertido en
silla elevadora que permite acceder desde las sillas de
ruedas a la furgoneta. Un gran invento para no
romper
las espaldas de los que nos ayudaban y, sobre todo, para
mantener la autonomía y la dignidad de quién lo utili-
za. Como no podía ser de otra manera, la convivencia
también fue el resultado de esta diversidad de personas.
Hubo un muy
buen rollo
constante.
El paisaje de las Bardenas Reales, si bien es un paraje na-
tural, está semidesértico, sin ningún núcleo urbano, y ha
sido erosionado por el viento y el agua, que han creado
formas caprichosas, barrancos y altiplanos, de una belle-
za casi lunar. Pasearlo con la mirada es disfrutar de los
colores, de una naturaleza salvaje de gran extensión. Esta
visión confirmaba que sería un lugar lleno de dificultades
que deberíamos vencer.
Y así es la ruta, una ruta
adaptada
que hicimos con
bicicletas handbikes o trikes (según la discapacidad).
¡Ah!, y también con un
tándem que conducían
Mónica, que hacía de
guía, y Alba, una chica
con déficit visual, que
corrieron grandes aven-
turas juntas. ¡Fue toda
una experiencia! Según
he sabido, era la primera
vez que se hacia esta ruta
en un tándem.
Descubrí subidas escar-
padas, así las veía desde
mi bicicleta, una hand-
bike. A veces parecían im-
sobreruedas
experiencias 29
“Mi discapacidad
no debe bloquear
nada de lo
que me quiera
proponer, no tiene
que ponerme
límites.”
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