Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 16

16 neurorrehabilitación
No todos los cambios en las relaciones familiares después
de un ictus son negativos. En algunos casos, estas se ven
fortalecidas, posiblemente porque el afectado y sus alle-
gados otorgan una mayor importancia a la vida familiar
como resultado de la reevaluación de sus prioridades vi-
tales. Situación que deriva en que, pese a la amplia gama
de problemas cotidianos que experimenta el entorno fa-
miliar, la persona afectada está más comprometida con su
pareja y con su papel como cuidadora de los hijos.
Reincorporación laboral
Se estima que alrededor de un 44 % de los adultos jóvenes
se reincorporan al trabajo después de haber sufrido un ic-
tus. Volver a trabajar no solo es importante en el aspecto
económico, sino también para la autoestima, la satisfac-
ción personal y el estatus social. Fracasar en el intento, por
el contrario, se suele asociar a problemas familiares, difi-
cultades económicas, disminución de las actividades de
ocio y reducción de la calidad de vida.
Los valores sociales y financieros atribuidos al trabajopueden
sufrir una reinterpretación en el contextode un ictus. Algunos
adultos jóvenes perciben el estrés vinculado al trabajo como
uno de los principales factores que puede provocar un ictus,
atribuyéndole propiedades dañinas y, por lo tanto, como po-
tencialmente peligroso para su salud. En el extremo contra-
rio, otros adultos jóvenes le otorgan un significado particular
como indicador de retorno a la normalidad anterior al ictus,
lo que implica que interpretan la reincorporación laboral
como un indicador de recuperación, al tiempo que minimi-
zan el impacto del ictus en otras facetas de la vida.
Habitualmente, se considera que la gravedad del ictus es el
indicador más fiable para predecir el retorno al trabajo. Sin
embargo, la reincorporación laboral no depende solo del
grado de discapacidad derivado de las lesiones cerebrales
producidas por el ictus. Intervienen otras variables, como
por ejemplo, factores sociodemográficos, características
propias del mercado laboral, los diferentes grados de pro-
tección social existentes, requisitos específicos de cada tra-
bajo y actitud del empleador. Sin olvidar el papel que des-
empeñan los déficits neuropsicológicos derivados del ictus.
Entre las principales causas de inadaptación laboral de
origen neuropsicológico se incluyen:
1. Los déficits de atención, memoria y funcionamiento
ejecutivo;
2. Problemas asociados a la falta de motivación;
3. Reducción de las habilidades sociales
(por ejemplo,
baja tolerancia a la frustración, comportamiento
desinhibido e inadecuado al contexto,
aislamiento social, etc.);
4. Falta de conciencia de las implicaciones que
conllevan sus déficits
en lo laboral; y
5. Expectativas poco realistas
sobre el tipo de trabajo
que puede desempeñar.
Esta constelación de variables actúa e interactúa haciendo
que el retorno al trabajo sea un proceso extremadamente
individual y único.
Actividades de ocio/participación social
Para algunas personas, el hecho de haber tenido un ictus
comporta la pérdida de confianza en sí mismo. La participa-
ción en actividades de ocio puede convertirse en una mane-
ra de recuperarla.
Es difícil definir el término ocio, ya que, de hecho, puede ser
cualquier cosa para cualquier persona. Sin embargo, gran
parte de las definiciones disponibles coinciden en estas dos
ideas: que tiene lugar después de que las necesidades vitales
prácticas/básicas (alimentación, vivienda…) han sido cu-
biertas, y que es toda aquella actividad elegida por la satis-
facción que proporciona. De tal manera, el ocio no es una
forma de “llenar el tiempo libre”, sino un elemento clave
para valorar el grado de satisfacción vital de cada persona.
Las actividades de ocio en adultos jóvenes suelen dismi-
nuir tras el ictus. Este cambio afecta tanto a las actividades
sobreruedas
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