Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 6

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/ Institut Guttmann
Neurorrehabilitación
El modelo teórico
y la metodología
participativa
Al objeto de ir adentrándonos en de-
finiciones que vamos a encontrar en
la bibliografía que se cita al final del
artículo, se exponen algunos conceptos
que confiamos en que resulten com-
prensibles para todos los lectores: el
modelo da las pautas de diseño del
sistema espacial de espacios accesi-
bles, espectro cognitivo y lo hace a
través de:
Un sistema espacial cuyo objetivo
específico es
“romper con el efecto
laberinto”,
principal componente
para la desorientación y el estrés en
los espacios, sobre todo, si son de
uso público (un intercambiador de
transporte, un hospital, un centro
cultural, etc.). La ruptura del efecto
laberinto se resuelve al conseguir que
los espacios
hablen a las personas
con un vocabulario arquitectónico
que el modelo identifica como sus
“componentes para el diseño” (por
ejemplo: accesos caracterizados,
usos priorizados, centros focales;
frente a: encrucijadas, marcadores
en circuitos accesibles).
Con el siguiente ejemplo, se verá con
claridad cómo este sistema espacial
de apoyos transforma el espacio
en factor de autonomía personal e
inclusión.
Una persona está caminando inse-
gura y se encuentra, por ejemplo,
con tres caminos alternativos. Si no
sabe cuál es el suyo, va probando, y
hasta que no ha llegado a su destino
no sabe si se trataba del camino
correcto; también puede que se
pierda en el camino de vuelta si
no sabe dar con el camino original
por el que ha accedido al lugar, y,
ahora, tiene que salir.
El sistema espacial debería di-
señar los espacios de modo que
lleguen a orientar a través de las
formas arquitectónicas, la dife-
rencia de tamaños y dimensiones
en función de la importancia
de los espacios. Crear “guías”
a lo largo de los caminos, con
señales, gráficas, luces o tex-
tos que, colocados cada equis
metros o sin interrumpirse en
ningún momento, permitan que
la persona llegue al final a su
destino, y con toda tranquilidad.
Y que pueda regresar con la mis-
ma seguridad al punto de partida
original.
A las condiciones expuestas en el ejem-
plo anterior, el modelo las denomina:
“Secuencia sin fracturas de la
accesibilidad cognitiva”.
“Seguridad espacial cognitiva” (o:
resultado conseguido en el funcio-
namiento humano).
Hasta aquí, el modelo; pero, si estas
experiencias han podido relatarse,
ha sido gracias a que, en igualdad
de condiciones en las que los téc-
nicos llevan a cabo sus proyectos
(arquitectos, ingenieros, terapeutas
ocupacionales, psicólogos, etc.), las
personas con diversidad funcional
(cognitiva) nos han acompañado para
ir señalando las dificultades con que
han tropezado en los entornos y edifi-
cios para poder llegar a sus objetivos:
por ejemplo, un médico en un centro
de salud, la sala de una biblioteca
donde estudiar para un examen, la
sala de proyección de un cine o de
un teatro.
Cuando se desarrolla la actividad con
las personas y estas van manifestando n
sus dificultades en el espacio, se va
corrigiendo el modelo y sus conclu-
siones teóricas.
Durante una experiencia de diagnóstico
que se ha llevado a cabo, el equipo
técnico y los usuarios que estaban
participando en la evaluación llegaron
a la conclusión de que las referencias
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