Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 48

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/ Institut Guttmann
política y social había montada con este asunto, porque,
sobre este tema, no solo se debatía en las Cortes, tam-
bién en los bares y en los mentideros. Se trataba de un
asunto que requería de una solución inmediata para la
supervivencia de nuestra comunidad. Había que gastar.
Otras comunidades no se quedaron en la mera disputa y
construyeron los aeropuertos bajo el estupor de todos.
No sabíamos si era necesario el gasto o su naturaleza
derivaba de una bravuconería política. No lo teníamos
claro, porque nos habían convencido de que había que
gastar, y, como las arcas rebosaban, no nos preocupá-
bamos de en qué se gastaba. ¡Qué lástima de no haber
aprovechado para que durante esos años se gastara o
se despilfarrara también en las personas con discapa-
cidad! Ahora no solo nos sentiríamos damnificados por
los recortes que se produjeron y se producen a causa
de los despropósitos de aquellos años, sino también,
responsables, y hasta cierto punto, culpables de haber
vivido por encima de nuestras posibilidades. ¡Qué me-
jor manera de practicar la tan anhelada inclusión, que
entonar el mea culpa cuando ya se ha “disfrutado” del
derroche y se ha participado de la fiesta!, perdonen la
ironía. En eso que apareció la Convención, y ¡qué fácil
era ratificarla, ya que ni siquiera había que gastar!
Había que hacer algo más difícil: ¡había que invertir!
Los años de crisis no han permitido que se gaste, y
mucho menos que se invierta lo míninamente nece-
sario para que unas políticas firmes, con carácter de
continuidad y definitivas, hubiesen situado a las per-
sonas con discapacidad en un marco de igualdad, de
no discriminación y de participación en la comuni-
dad, según los postulados y la filosofía de la Conven-
ción. Nos lo habíamos gastado todo en lo que todos
hemos ido viendo durante estos años. Las políticas
que se han llevado a cabo durante estos años, casi
porque no se podían llevar otras, han ido dirigidas a
mantener los sistemas y programas de atención tra-
dicionales, que era, y es, una forma de entender a
las personas con discapacidad desde un enfoque no
inclusivo y no activo en la sociedad. Si nos pregun-
tamos si las personas con discapacidad están aten-
didas, es posible que pasemos el corte, pero, si la
pregunta fuera si estamos invirtiendo para que las
personas con discapacidad puedan decidir sobre el
devenir de su vida, si la pregunta fuera si estamos
posibilitando que las personas con discapacidad par-
Asociaciones
“El retorno vendrá dado porque estaremos
construyendo una sociedad cada vez más
participativa, de mayor calidad y de mayor
calidez, una sociedad que nos exige, porque
sabe que podemos dar más de nosotros
mismos para nuestro propio beneficio.”
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