Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 30

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/ Institut Guttmann
mí, conseguir adaptarme y adquirir la
autonomía suficiente para recuperar
mi satisfacción vital y mi autoestima.
Antes que nada, quiero contar que,
una vez vivido el proceso de neuro-
rrehabilitación, observado el proceso
con una cierta distancia, estudiado y
contrastado con profesionales espe-
cializados, tengo la certeza de que mi
cerebro disponía de la existencia de
una “reserva cognitiva”, una suma de
plasticidad cerebral debida al nivel de
estudios, trabajo y estilo de vida. Es
decir, había cultivado, previamente en
mí, unos factores de protección cerebral
que me permitían hacer frente a un daño
cerebral adquirido. Algunos de ellos,
con evidencia científica, son: estudios
superiores, tareas laborales focalizadas
en organización-planificación, ocupación
del tiempo libre con actividades sociales
y culturales, desarrollo de estrategias
de afrontamiento de actividades nuevas,
dieta mediterránea, práctica de la me-
ditación, deporte, música, bilingüismo,
lenguas extranjeras…
A continuación, voy a contar cómo me
hice cargo de mi propia neurorrehabi-
litación y tomé la responsabilidad de
reconstruir y reorganizar mi cerebro
dañado. Así lo hice.
Enmi proceso de rehabilitación, siempre
tuve en cuenta las instrucciones, opinio-
nes y consejos de los profesionales. No
obstante, tenía la profunda convicción de
que quienpodíahacermás, para conseguir
la mejora en mí misma, era yo y nadie
más que yo, sin ninguna duda. Mi actitud
era crucial: dedicación, perseverancia
y voluntad. Tenía conocimientos (mi
formación) y la experiencia profesional
en psicología y psicología especializada
en el mundo de la discapacidad inte-
lectual. A la vez, tenía a mi lado muy
buenos profesionales, especializados en
neurología, una familia y amig@s que
me apoyaban y creían en mí.
Siempre tuve muy claro que, para
conseguir mi neurorrehabilitación, mi
motivación era crucial. Por lo tanto,
usar mis aficiones como camino para
recuperar mi cerebro era esencial para
mantenerme motivada, y, en consecuen-
cia, perseverante. La funcionalidad
es la finalidad última de todo trabajo
de neurorrehabilitación. Quería que
todo este trabajo conmigo misma, de
reorganizar mi cerebro, sirviera para
algo. Aparte de conseguir autonomía,
autoestima, satisfacción personal, ca-
lidad de vida…, poder continuar lle-
vando a cabo mi proyecto profesional
“Tenía la profunda convicción de que quien podía hacer más,
para conseguir la mejora en mí misma, era yo y nadie más que
yo, sin ninguna duda.”
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