Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 14

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/ Institut Guttmann
lo cual es necesario para conocer
su causa, ponerle un tratamiento
si existe, y tratar de establecer un
pronóstico, pero falta por desarro-
llar el conocimiento en reconocer
cuáles son las limitaciones en el
funcionamiento
, lo cual ayudaría
y permitiría planificar, así como,
también, llevar a cabo intervenciones
para mejorar la participación de
las personas en la sociedad, tanto
en el ámbito de la familia como
en el del trabajo, así como en sus
relaciones sociales y, en definitiva,
mejorar el nivel de la calidad de vida.
Hoy en día, las enfermedades no solo
tienen una causa infecciosa, sino on-
cológica o cardiovascular, y, la gran
mayoría de ellas, suelen tener cursos
evolutivos largos con una marcada
tendencia a la cronicidad. Pensemos,
por ejemplo, en una persona con una
diabetes. A pesar de tener una en-
fermedad, no se tiene por qué sentir
“enferma”. Pero, seguramente, en
su día a día tenga que modificar sus
hábitos en relación con su vida antes
del diagnóstico o en comparación con
el resto de sus compañeros de traba-
jo. Imagínense su comportamiento
en una cena de empresa, tal vez en
un horario diferente al habitual, al
tratar de dilucidar las calorías que
ha de tomar -algo no siempre fácil
en menús concertados-, y llevar el kit
para pincharse la insulina...
El
daño cerebral adquirido
es
otro de los grandes ejemplos
en los que podemos observar
esta divergencia entre la
causa (
etiología
) y el re-
sultado (
funcionamiento
).
Así, dos pacientes con
un mismo diagnóstico
de traumatismo cráneo-
encefálico comoMichael
Schumacher, o la difunta
María de Villota, han
tenido evoluciones total-
mente diferentes. O, por
ejemplo, pacientes con ictus
como María Iscario, Miguel
Boyer o Silvia Abascal.
Desde el punto de vista clínico y de
recuperación tras una lesión, podemos
observar que los objetivos de trata-
miento van cambiando a lo largo del
tiempo. Así, en las fases agudas tras
un diagnóstico, priman los tratamien-
tos de índole más “médica”, como el
uso de fármacos, para disminuir la
lesión; los controles en las UCI, para
evaluar la presión intracraneal; las
intervenciones quirúrgicas… En la
fase “aguda” se persigueminimizar la
lesión y promover la recuperación de
la función del órgano afectado, como,
por ejemplo, recuperar el movimiento
en el brazo o en la pierna, con el fin
de poder caminar, poder usar ambos
brazos para vestirse, usar los cubiertos
para comer, poder saludar…Pero,más
adelante, los objetivos se centrarán
en perseguir una adaptación: comer o
vestirse con una mano, caminar con
una férula y un bastón, entre otros.
Y, en una fase más tardía, cobrarán
especial importancia los factores
medioambientales, es decir, la posi-
bilidad de acceder y desplazarse por
la calle porque hay pocas barreras
arquitectónicas, un buen acceso a los
me-
diosde
transporte,el
acceso a pensiones,
el acceso a tratamientos y la
posibilidad de adquirir material orto-
protésico que facilite la vida del día a
día, pero también tener la percepción
de que la gente de alrededor no juzga
a estas personas por sus secuelas.
Pero conocer el “funcionamiento”
de las personas no es tarea fácil,
fundamentalmente, porque cada uno
de nosotros es diferente, ya no solo
porque tenemos una diferente carga
genética, sino también porque tenemos
diferentes personalidades, diferentes
estudios, diferentes contextos socia-
les e, incluso, económicos. Algunas
personas cuentan con familias o
con circunstancias que les pueden
ayudar, mientras que otras no…
Por eso la Organización Mundial de
la Salud ha hecho un llamamiento
a los diferentes profesionales para
Dossier de actualidad
“Conocer el
funcionamiento
de las personas no es tarea
fácil, fundamentalmente,
porque cada uno de
nosotros es diferente, ya
no solo porque tenemos
una diferente carga
genética, sino también
porque tenemos diferentes
personalidades.”
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