Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 10

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/ Institut Guttmann
Dossier de actualidad
El desarrollo de la ciencia y la tecnología
en el ámbito biomédico plantea una
serie de cuestiones nuevas, sorprenden-
tes y complejas. Con el fin de estudiar
estas cuestiones de forma rigurosa y
metódica e intentar dar respuestas,
fundamentadas racionalmente, se ha
creado este saber llamado “bioética”.
El impulso inicial que caracterizó la
bioética respondía al deseo de poner
en marcha un nuevo tipo de reflexión y
una nueva práctica que fueran capaces
de integrar tanto las aportaciones de
las ciencias de la vida y de la salud
como los valores humanos.
La bioética nace en el año 1970, en
Estados Unidos, como resultado de
una convergencia de factores políti-
cos, sociales, económicos, culturales,
científicos, tecnológicos…Simultánea-
mente, en el conjunto de la sociedad
americana, se producen tres grandes
revoluciones, que, actualmente, están
en total efervescencia:
la
revolución
biológica
, que permite al ser humano
tener un dominio cada vezmás completo
sobre la reproducción, la herencia y el
sistema nervioso; la
revolución ecológi-
ca
, que nos advierte que el crecimiento
económico no necesariamente conlleva
mayor calidad de vida, y que toda for-
ma de supervivencia está relacionada
con el respeto al medio ambiente; y la
revolución médico-sanitaria
, que con-
siste en pensar cómo usar las nuevas
tecnologías, reivindica y promueve la
autonomía, y se plantea la necesidad
de establecer políticas sanitarias ante
la escasez de recursos.
Al frente de todo este movimiento de
la bioética, están dos personajes que
reclaman la paternidad de esta nueva
disciplina: Van Rensselaer Potter, bio-
químico y oncólogo, reconocido como
el creador de la palabra “bioética”,
y el primero en usarla en un artículo
publicado en 1970, y el Dr. André
Hellegers, ginecólogo y profesor de
la Universidad de Georgetown (Wash-
ington), pionero en la introducción de
la bioética en el ámbito académico
universitario y en hacerla llegar a los
medios de comunicación social. Ambos
representan y promueven, ya desde un
principio, dos visiones diferentes de la
bioética. Potter defiende una bioética
global, que pone el acento en la vida en
sentido amplio. Hellegers, en cambio,
entiende la bioética en un sentido más
restringido; según él, la bioética debe
centrarse en las cuestiones éticas de la
práctica clínica y de la investigación
biomédica. Esta segunda visión, la de
Hellegers, que es mayoritariamente
aceptada hasta el día de hoy, quedará
perfectamente recogida y, de alguna
manera, oficializada en la bioética nor-
teamericana. En este sentido, Warren
Reich, en la
Encyclopedia of bioethics
(1995), la define así: “La bioética es
el estudio sistemático de la conducta
humana en el área de las ciencias de
la vida y de la salud, y examina esta
conducta a la luz de los valores y los
principios morales.”
La bioética comprende actualmente un
campo de estudio muy amplio. Entre
los temas más destacados, están las
La bioética
Ester Busquets
Doctora en filosofía y enfermera
Profesora de Bioética
Universidad de Vic, Instituto Borja de Bioética
“El respeto a la autonomía y a la dignidad de cada uno es un imperativo ético y no un favor que podemos o no concedernos
unos a otros.” Paulo Freire.
La revolución de la autonomía
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