Sobre Ruedas 92 - 2016 - page 25

Sobre Ruedas /
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Investigación
haya finalizado la inclusión para la
primera fase del mismo. Ambas fases
son iguales en cuanto a la duración
del estudio y las infusiones mensuales
de Flebogamma o placebo, pero en
la primera, se comparan dos dosis de
medicamento con placebo mientras
que en la segunda fase se compara
la mejor dosis de medicamento de la
primera fase con placebo.
Se espera que los resultados finales
del estudio se obtengan en unos años
pero, de demostrase satisfactorios,
podrían ayudar no solo a las personas
afectadas hoy en los países desarro-
llados de síndrome postpolio, sino, en
el futuro, a los millones de personas
que aun adquirieron la poliomielitis
después de la introducción de la vacu-
na, en los países poco desarrollados.
Un poco de historia
Las personas que hoy tengan más de
55 años en nuestro país, recordarán
las epidemias de poliomielitis que se
producían cada verano, que afectaban
principalmente las poblaciones de
la costa y que cursaban con fiebre,
dolor de cabeza y malestar. Estos
síntomas, que puede provocar cual-
quier enfermedad vírica, iban seguidos
en alguna ocasión (un 2% de veces
aproximadamente) de parálisis en
alguna o en todas las extremidades.
En ocasiones, podía incluso compro-
meter la musculatura respiratoria y
fallecer a menos que se dispusiera
de lo que se denominaba el “pulmón
de acero”, que no era más que una
máquina que permitía respirar al niño
y que cumplía la misma función que
la de un respirador para ventilación
mecánica de los que se usan hoy en
día. Transcurridas unas semanas, los
músculos paralizados empezaban a
recuperarse, pero, según la gravedad de
la infección, podían quedar músculos
paralizados o debilitados de por vida.
Estos niños, gracias a programas de
rehabilitación, podían volver a ca-
minar, tras sesiones de fisioterapia,
electroterapia, cirugía ortopédica o
dispositivos ortopédicos. En otras
ocasiones, la afectación había sido
tan severa, que pasaban a depender
de una silla de ruedas de por vida.
Estas personas siguieron un desarrollo
normal, es decir, se escolarizaron,
estudiaron y se incorporaron a la so-
ciedad, y, en muchas ocasiones, al
mundo laboral. Pero transcurridos
unos 40 años después de haber adqui-
rido la enfermedad y haber convivido
con las secuelas de una poliomielitis,
muchos de ellos empezaron a apreciar
síntomas como fatigabilidad, can-
sancio, nueva atrofia muscular en
un miembro que aparentemente no
había estado afectado por la polio, o
pérdida de fuerza o nueva debilidad
en un músculo previamente afectado
o no. Este conjunto de síntomas se
denominó “síndrome post-polio”.
Este hecho cogió desprevenidos tanto
a los afectados, como a los médicos
que los atendían. Si bien había sido
descrito algún caso esporádico en 1875
(Raymond), no fue hasta los años 80
del siglo pasado en que se empezaron a
publicar artículos relevantes (Dalakas
1988; Einarsson 1990; Grimby 1989).
Se estima que entre un 15% y un
80% de las personas que padecieron
una poliomielitis desarrollarán un
Síndrome Post Polio (SPP). Esta
diversidad de resultados es debida
a la variabilidad de criterios para
considerarlo SPP (Farbu, 2006),
aparte de la pérdida de fuerza, la
fatigabilidad y el dolor (Nollet, 1999).
La causa o patogénesis del SPP es des-
“No todas las personas que padecieron una poliomielitis
aguda van a padecer un síndrome postpolio, aunque parece
que, a medida que envejecen, va aumentando la incidencia.”
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