Sobre Ruedas 89 - 2015 - page 8

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/ Institut Guttmann
Historias de una nueva vida
los que nos traían las visitas. Tal vez
venían por eso...
Un día le pregunté al Dr. Vidal si
volvería a caminar y me dijo que no,
pero que llevaría una vida normal.
Recuerdo que también me dijo, “tú
tienes que levantarte cada mañana,
arreglarte, coger el coche, e ir a tra-
bajar” y yo pensé “¡pero qué dice!”
Creía que era imposible, que estaría
siempre en casa sin hacer nada.
Pero al llegar a casa acabé Turismo,
y Mercè Camprubí, que siempre ha
confiado mucho en mí, me propuso
hacer charlas de Stop al Cop. Una gran
experiencia. Al cabo de un tiempo, el
Dr. Ramírez me ofreció trabajar en el
Guttmann, yestuveencantada: ¡trabajaría
con todas aquellas personas a quienes
apreciaba tanto! Unos años fantásticos
y enriquecedores, en los que hice amigos
para siempre: Cristina, Marilina, Pep,
Pilar, Rosa, Albert, Joan...
Trabajando en el Guttmann empecé
otra carrera, Filología Inglesa. En
la universidad me encontré a una
enfermera de quien tenía un excelen-
te recuerdo, de ella y de su marido
(también enfermero del Guttmann),
Mireia y Jose. Hicimos amistad y
nos lo pasamos de maravilla estu-
diando juntas. Coincidí también con
Ana Suñé, y desde entonces somos
también amigas.
Y al cabo de unos años, con mucha
tristeza, dejé el Guttmann para hacer
de profesora de inglés. Aunque antes
estuve viviendo en Inglaterra. ¡Sola!
Enseñando español y estudiando un
máster. ¡Genial! Y desde que volví
estoy trabajando en secundaria, y ahora
hace cinco años que estoy en uno de
los institutos en los que había dado
charlas de
Stop al Cop, el INS Joan
Oró deMartorell
. ¡Se acordaban demí!
Siempre he sido una persona activa e
inquieta, pero en el Guttmannme dieron
el coraje para vivir de esta manera. El
Guttmann me ha dado también expe-
riencias increíbles. He ido a muchos
programas de radio y televisión; y, ¡filmé
un anuncio!, con un modelo guapísimo,
quien Clari, del ropero, pensaba que era
mi novio de verdad y se frustró mucho
cuando le dije que era un modelo.
Me encanta volver al Guttmann, de
visita, para las revisiones... Noto como
todos me quieren: enfermeros y en-
fermeras, psicólogas y trabajadoras
sociales, médicos, fisioterapeutas,
auxiliares; enmantenimiento, farmacia,
admisiones, informática, recepción,
contabilidad, personal, dirección... el
Dr. Ramírez, ¡quien siempre ha querido
que vuelva a trabajar allí! Voy al bar
y, cuando llego a la barra, ¡Puri ya
me ha puesto lo que yo siempre había
tomado! Me emociono al pensarlo.
Estos últimos meses me han atendido,
por motivos diferentes, dos grandísimas
profesionales a quienes no conocía,
Elena y Miryam. Hay personas espe-
ciales en este hospital, muy especiales.
El edificio donde ingresé era antiguo
y deprimente, los que trabajaban allí
lo hicieron magnífico para mí y mi
familia. Ahora el Guttmann es un
gran edificio, precioso, pero son las
personas quienes lo hacen brillar.
¡Ojalá que brille para siempre!
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