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/ Institut Guttmann
Opinión
La autonomía personal
no tiene precio
Ya sea por causasmédicas o porque rea-
lizar cualquier acto de la vida cotidiana
suele ser más caro -hay que adaptar la
vivienda, el transporte, adquirir ayudas
técnicas, tratamientos de fisioterapia
y un largo etcétera-, por el solo hecho
de vivir con una discapacidad existe un
agravio económico comparativo con
el resto de la ciudadanía, y más para
tener cierta autonomía. Así se constató
en el estudio del InstitutoMunicipal de
Personas con Discapacidad del Ayunta-
miento de Barcelona (IMDB) en 2006.
El sobrecoste económico que conlleva la
discapacidad fue cuantificado: según el
grado de afectación de la discapacidad
y el sexo, varía entre los 22.069 € y
los 51.844 € anuales. Nos sorprende,
pues, que para la aplicación de esta
Orden, el DBSF no haya generado un
formulario también completo para co-
nocer estos gastos.
En su momento, desde ECOM ya
manifestamos nuestra preocupación y
nuestro desacuerdo con muchos puntos
de la Orden y con cómo se elaboró y
presentó: sin un verdadero diálogo
ni proceso participativo, sino como
cosa hecha y con la única opción de
presentar enmiendas en un máximo
de 15 días -tiempo insuficiente para
una legislación de esta magnitud-.
Los usuarios de servicios de centros
residenciales concertados empezaron
a recibir a mitad de julio las cartas
donde se les informa de la cantidad a
abonar según el patrimonio e ingresos
que la administración calcula que
tienen. Disponen de 30 días hábiles
para rectificar los datos; llenar una
declaración responsable de cuatro
hojas, similar a la declaración de la
renta. Nuestra gran preocupación es
que el cálculo de ingresos totales no
tiene en cuenta los gastos fijos que
supone vivir con la discapacidad.
El mundo de la discapacidad física
engloba personas muy diversas y de
muchas franjas de edad diferentes, con
una clara expectativa de autonomía
personal que, con lo previsto en la Or-
den, quedará en nada. Las personas de
nuestro colectivo necesitan la viabilidad
de sus proyectos de vida, pero están
en camino de quedar descapitalizadas
y denostadas. ¿Quién puede hacer
una vida autónoma con 130 euros
al mes? Las personas que viven en
una residencia ya tienen el techo, la
cama y la comida pagados, sí, pero
continuarán necesitando dinero para
los gastos asociados a su discapacidad;
y aún más, ¿cómo podrán hacer vida
social, ir al cine o a la peluquería,
llevar el postre cuando nos invitan
a cenar...? ¿Quizás hay alguien que
opina que las personas con discapa-
cidad física no merecemos formar
La Orden BSF/130/2014, de 22 de abril, del Departamento de Bienestar Social y Familia (DBSF) de la Generalitat de Catalunya,
establece nuevos criterios para calcular las aportaciones de las personas -es decir, el copago- por el coste de los servicios de la
dependencia. Se contarán los ingresos y rentas (rendimientos del trabajo, pensiones y prestaciones, mobiliarias e inmobiliarias) y el
patrimonio inmobiliario. Las cargas familiares y el mantenimiento del hogar serán elementos deducibles, junto con la Garantía para
Gastos Personales, lo que llamamos dinero‘de bolsillo’, el mínimo que se calcula que se debe garantizar a una persona para vivir. La
administración considera que las personas que viven en los centros residenciales tienen suficiente con un 20% del IRSC -indicador
más bajo que el sueldomínimo interprofesional-. Es decir, unos 130 € al mes, concretamente, 1.593,55 € al año.
El sobrecoste económico que conlleva la discapacidad fue
cuantificado: según el grado de afectación de la discapacidad
y el sexo, varía entre los 22.069 € y los 51.844 € anuales.
El mundo de la discapacidad física engloba personas muy
diversas y de muchas franjas de edad diferentes.
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