Página 20 - sr86

Versión de HTML Básico

20
/ Institut Guttmann
Investigación
A mediodía, gracias a Manel Ochoa
y Eloy Opisso, nuestros “liasons”, y
Josep María Ramírez, el director-
gerente del Institut, cambiamos nuestro
pijama verde por una bata blanca
del Institut Guttmann y empezamos
a relacionarnos poco a poco con los
pacientes, terapeutas ocupacionales,
fisios, enfermeros, auxiliares, médicos,
psicólogos, logopedas, administrativos,
personal de cocina, de lavandería,
de seguridad, de mantenimiento, de
comunicación, de investigación...
A partir de entonces, y gracias a to-
dos los hombres y mujeres implicados
en el funcionamiento del centro, la
integración en la familia Guttmann
fue rapidísima.
Al principio no sabía cómo tratar a una
persona que va en silla de ruedas y ver
cómo lo hacen los profesionales fue de
gran ayuda. El Institut Guttmann no
solo es pionero en tecnología aplicada
a la neurorrehabilitación, también
en el cariño con que se trata a los
pacientes que pasan por allí. Viéndolo
desde fuera es difícil de creer cómo
solo en un día puedes dejar de ver las
sillas de ruedas o a los pacientes con
craniectomía, y ver simplemente a la
persona que tienes delante.
Que la vida puede cambiar en un
instante y dejarte en silla de ruedas
es algo de lo que hace tiempo que
soy consciente. Que la vida, aunque
distinta, sigue adelante también lo
tengo claro. Pero que la vida de una
persona en silla de ruedas está limi-
tada por factores distintos a no poder
caminar es algo que he aprendido en
el Institut Guttmann. Recuerdo un
par de comentarios de dos pacientes
tetrapléjicos completos. Una paciente
me dijo que “a depender de otros, a
que te vean desnuda, a que tengan
que asistirte para poder evacuar, no
te acostumbras nunca”. El otro que
“yo siempre había dicho que el día
que me tuvieran que limpiar el culo
ya no querría seguir en este mundo.
Y mira, ahora me tienen que limpiar
y quiero seguir estando aquí”.
Por todos ellos, espero diseñar y po-
ner en el mercado un producto que
mejore de verdad la calidad de vida
de estas personas.
Markus Wilhelms
En más de una ocasión he sentido
curiosidad por saber qué impresión se
llevaron de nosotros los profesionales
del Departamento de Investigación del
Institut Guttmann el primer día que
nos presentamos allí. Dos biólogos,
un ingeniero en telecomunicaciones y
un diseñador cuyo trabajo era ser la
sombra de los médicos, terapeutas y
pacientes -lo que nosotros llamamos
“shadowing”: seguirlos a todas partes
sin mediar palabra, salvo para hacer
preguntas simples, anotar mil cosas en
sus libretas negras y, después, volver
corriendo a su despacho para apuntar
lo observado en post-its de colores y
pegarlos en las paredes como trofeos
de un cazador.
A veces imagino que pensaron que
éramos unos raros. No sé si ésta fue
la imagen que transmitimos. Lo que
sí sé es que el personal del Institut
Guttmann no me hizo sentirme “raro”
ni una sola vez. Siempre me sentí
acogido y todo el mundo se volcó en
ayudarnos para que nuestro proyecto
saliese bien.
Gracias a esto conseguimos todos los
objetivos que nos propusimos y, por
ello, quiero darles las gracias. ¡No
habría sido posible sin vosotros! Las
charlas con los pacientes, el trato
humano entre pacientes y profesiona-
les, el optimismo de todos, hicieron
de nuestra estancia una experiencia
excepcional. A día de hoy, me siento
un miembro más de la “familia Gutt-
mann”, ¡espero habéroslo demostrado
cuando bailé disfrazado de ovejita en
la cena de Navidad!
Àngel Calzada
La estancia en el Institut Guttmann
se puede resumir en dos palabras:
colaborativa y reveladora.
Como ingeniero de telecomunicacio-
nes especializado en telemática, me
he pasado media vida diseñando y
configurando redes en el laboratorio y
la otra media haciendo mi doctorado
en síntesis de habla expresiva. La
inmersión clínica en el Institut Gutt-
mann fue mi primer contacto con el
ámbito de la salud. Los primeros días
me sentía un analfabeto intentando
entender la jerga de los profesionales
mientras los seguía y observaba cómo
realizaban sus tareas. Sin embar-
go, el contacto próximo, tanto con
profesionales como con pacientes y
familiares, acelera mucho la curva
de aprendizaje y rápidamente pude
incrementar mi vocabulario técnico
pudiendo así hablar con propiedad
con los profesionales del centro. Es un
proceso del que uno no es consciente,
pero se nos ha reconocido por parte de
algunos profesionales del centro, y eso
muestra que seguimos aprendiendo.