Sobre Ruedas 85 - 2013 - page 32

32
/ Institut Guttmann
su epicentro en la zona genital. Mi
sexualidad y mi placer estaban en
el pene. Por esta razón, cuando me
quedé tetrapléjico, me descarté como
hombre sexuado, es decir, como una
persona capaz de dar y recibir placer.
El tiempo y las experiencias que tuve
a lo largo del camino me abrieron
puertas que no sabía ni que existían.
Un buen ejemplo de este cambio de
paradigma fue el descubrimiento del
beso. En el pasado, cuando besaba
a una mujer lo hacía para cumplir
con un preámbulo que tenía un fin
muy concreto: la penetración. El
beso era un medio para llegar a un
objetivo. Sin embargo, desde la se-
xualidad consciente aprendí a tener
orgasmos a través de la boca, lo
que convertía a ésta en una fuente
de placer en sí misma. Lo mismo
me ocurrió con la piel o la mirada.
Parece inverosímil, pero ésa es mi
experiencia. El diálogo que se puede
establecer entre dos cuerpos a través
de la boca o los ojos es infinito. Rit-
mos, texturas, espacios, recovecos,
presiones, silencios. Cuando no hay
una finalidad ni una urgencia y los
dos amantes se permiten fluir con el
otro, las posibilidades de expresión
sexual se multiplican.
¿Qué dirías a las personas con Di-
versidad Funcional en relación a la
sexualidad?
Que de la misma manera que hay una
diversidad en lo funcional, hay una
diversidad en lo sexual. A pesar de
la insistencia social y mediática por
centrar el deseo en la zona genital, no
hay una norma que diga dónde y cómo
se encuentra el placer. Las personas con
diversidad funcional saben lo perniciosa
que puede ser la cultura para encasillar
a las personas y sus capacidades. Y
en el terreno de la sexualidad ocurre
exactamente lo mismo.
Has mencionado la cultura como uno
de los condicionantes para expandir
los límites de la sexualidad, ¿qué les
dirías a los familiares de una persona
con diversidad funcional que evitan
esta cuestión?
Que un ser humano es un ser sexuado.
Que no podemos separar la sexualidad
de la emocionalidad o de la identidad
de un ser humano. Y que negar la se-
xualidad de una persona con diversidad
funcional es negar su condición humana.
¿No crees que tu caso es excepcional?
Hay tantos casos excepcionales como
seres humanos. Hace diez años que
hago
coaching
y no conozco a una sola
persona que haya tenido que afrontar
su proceso de duelo y de aprendiza-
je vital de la misma manera. Todos
tenemos nuestros retos y nuestras
posibilidades de elección.
Sí, pero hay personas que por su fun-
cionalidad no pueden elegir la forma
de expresarse sexualmente, ¿qué les
dirías a esas personas?
Que busquen posibilidades. Actual-
mente ya hay mujeres y hombres que
se ofrecen de forma individual y libre
para compartir su intimidad y su
sexualidad con personas que tienen
diversidad funcional.
¿Te refieres a la asistencia sexual?
Sí, aunque la palabra asistencia me
chirría bastante porque, en mi opinión,
no se trata de asistir, sino de compartir
un espacio y una experiencia entre dos
personas que desean libremente ejercer
sus derechos.Aunqueparezcaparadójico,
no siempre es la persona con diversidad
funcional la que recibe ‘asistencia’. Co-
nozco el caso de dos personas, una en
Bélgica y otra en España, que a través
del servicio que ofrecen como ‘asistentes
sexuales’ han encontrado el sentido y
el propósito de sus vidas.
Sabemos que participas con Tandem
TeamBarcelona, ¿nos puedes explicar
vuestra misión?
Tandem Team Barcelona nace con el
objetivo de impulsar y colaborar en
La sexualidad es solo una excusa para explicar cuál es mi
visión sobre el ser humano y, en concreto, sobre el ingrediente
básico que, en mi opinión, da sentido a cualquier proceso
de tránsito personal.
1...,22,23,24,25,26,27,28,29,30,31 33,34,35,36,37,38,39,40,41,42,...44
Powered by FlippingBook