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/ Institut Guttmann
A fondo
haber conocido este tipo de gozo
ofrecido de manos de una mujer
que no me juzgue por mi aparien-
cia. Si no les supone una molestia,
me gustaría que me facilitaran el
nombre de una asistenta sexual a
quien pudiera exponer mis deseos.
¡Gracias, una vez más, de parte de
todas las personas que nos encon-
tramos en una situación parecida!”.
Para las personas discapacitadas que
sueñan con satisfacer estas aspira-
ciones, la asistencia sexual supone
el acceso a experiencias sensoriales,
sensuales o sexuales facilitadas con
toda humanidad y compasión sana. Este
tipo de asistencia, vista aún como un
tabú, encuentra, pues, un lugar justo
y bueno en ciertas vidas demasiado
confinadas, asfixiadas y solitarias.
¿Respuestas sensuales y
sexuales delicadas?
Nacidas a partir de las iniciativas
pioneras de Dinamarca, Holanda,
Alemania y Austria, hace ya entre 25
y 30 años, estas nuevas prestaciones
específicas, que han sabido conjugar
(con generosidad y competencia) el
conocimiento de las discapacidades y
la creatividad del erotismo, han cru-
zado nuestras fronteras. Desde 2003
la asistencia sexual es una realidad
en la Suiza alemánica.
En la Suiza francófona se puso en
marcha la primera oferta de formación
en asistencia sexual en lengua francesa
(300 h) durante el curso 2008-2009.
Esta formación fue conceptualizada
y coordinada por la Asociación Se-
xualidad y Discapacidades Múltiples
(SEHP, de sus siglas en francés)
5
.
Se seleccionaron seis hombres y seis
mujeres de todos los ámbitos profe-
sionales para recibir la formación
necesaria para acompañar, desde
el punto de vista sensual y sexual,
a las personas en situación de dis-
capacidad que hubieran expresado
su deseo explícito de recibir esta
asistencia concreta.
El perfil esperado se presentaba del
siguiente modo:
• Tener un mínimo de 35 años y un
máximo de 50.
• Haber recibido formación en el
ámbito de la asistencia.
• Sentirse cómodo y tener clara la
propia sexualidad.
• Reconocer, de forma lúcida, las
propias motivaciones personales.
• Dar muestras de poseer una per-
sonalidad equilibrada.
• Poseer y ejercer de modo per-
manente una buena percepción
de los propios límites.
• Poseer una muy buena habilidad
y dominio del tacto.
• Demostrar poseer una buena sa-
lud física.
• Estar dedicado profesionalmente
a otro empleo, al menos el 50%
del tiempo.
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La asistencia sexual se solicita es-
pecíficamente para la más íntima
de las intimidades. Los profesionales
practican aproximaciones muy progre-
sivas, respetuosas, lentas, prudentes,
delicadas, finas y humildes, sin esperar
un resultado espectacular, revelando
a la persona ante sí misma y su sen-
timiento de estar viva en cuanto que
hombre o mujer. Las prestaciones
esperadas se basan en la atención a
los mensajes verbales y no verbales,
en el reconocimiento de la identidad
de cada uno, en una aproximación
individualizada y gratificante, adaptada
al ritmo del beneficiario, con masajes
sensoriales y sensuales, desnudeces
compartidas, o en la ayuda para la
masturbación cuando la discapacidad
lo hace preciso.
Al cuidado de los cuerpos…
Todo el mundo debería tener acceso a
la posibilidad de reconocer y de aceptar
la expresión de su identidad sexual,
de sus necesidades y de los deseos
de sus sentidos. Los impedimentos
físicos y sensoriales no anulan, en
modo alguno, la capacidad de vivir
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