34
/ Institut Guttmann
Me llamo Júlia, tengo 22 años y
soy de Barcelona, soy terapeuta
ocupacional y nadadora del equi-
po paralímpico español. Nací con
una malformación en la columna
vertebral que afecta a las extremi-
dades inferiores y que provoca que
me tenga que desplazar en silla de
ruedas. Estos han sido mis segundos
Juegos Paralímpicos y puedo decir
que, ahora mismo, forman parte de
las experiencias más enriquecedoras
que he vivido jamás.
Aun así, todo tiene un principio. Fue
en el Institut Guttmann donde tomé
contacto con el deporte adaptado y
donde me di cuenta, no solamente de
todas las posibilidades deportivas que
tenía, sino de lo positivo que podía
ser para mí practicarlas.
Aunque siempre me había gustado el
deporte como actividad lúdica, fue
aquí, en el Institut Guttmann, donde,
de repente, se me presentó un amplio
abanico de actividades deportivas y
mucha oferta de actividades de ocio.
La completa dedicación a la práctica
deportiva me facilitó, también, el de-
sarrollo social. El deporte es, de algún
modo, integrador en la sociedad y en
la normalidad (por llamarlo de alguna
manera) y es, también, un medio para
conocer gente que se encuentra en una
situación parecida (o no), de la cual
se puede aprender mucho. Así pues, la
práctica deportiva me ha proporcio-
nado, además, disciplina, capacidad
de esfuerzo, sacrificio, superación,
concentración, fuerzas para luchar por
mis objetivos personales y organización;
todo esto mediante los valores que
transmite, o yo creo que transmite, el
movimiento del paralimpismo.
Para terminar, el deporte también
me ha proporcionado un estado físico
que me facilita mi día a día y mis
actividades; estar en forma no solo es
sano, sino que también nos hace más
funcionales en nuestras necesidades,
intereses e inquietudes.
En definitiva, a mí, el depor-
te me ha hecho y me hace más
capaz de todo. ¿Y por qué la natación?
En el agua no hay escaleras, ni barreras,
ni ascensores averiados, ni calles en
mal estado, ni prejuicios de la gente,
ni estigma social, ni miradas incómo-
das, ni diferencias. Y esta sensación
de libertad es la que me da motivos y
voluntad de ser como yo quiero y de
hacer todo aquello que me hace feliz.
Aun así, quiero añadir también que
practicar deporte adaptado a un alto
nivel, igual que practicar deporte
convencional a un alto nivel, es duro.
Hace falta compromiso y dedicarle
muchas horas. No es sencillo llegar
a participar en unos Juegos Para-
límpicos. Te tiene que gustar mucho
el deporte que haces y tu día a día;
y ser consciente de lo que todo esto
significa: entrenamientos, cansancio,
dedicación…O sea, convertir el deporte
en una de tus prioridades. Nada que
no valga la pena, os lo puedo asegurar.
Para mí, haber participado tanto en
Pekín, en 2008, como en Londres,
en 2012, ha sido el premio a toda mi
dedicación y esfuerzo. Es una expe-
riencia que, como he dicho, aún no
sé contar, y que solo algunos hemos
tenido la suerte de vivir y sentir en la
propia piel. La inauguración con el
estadio lleno, donde miles de personas
están esperando que salgas a desfilar,
el pabellón de la piscina a rebosar de
gente, los tuyos pendientes de ti, la
emoción de entender que, por fin, ha
llegado el momento por el cual has
trabajado los últimos cuatro años
JJ. PP. Londres 2012
Esta experiencia, aun hoy, unos meses más tarde, me es difícil de contar.
Todo forma una mezcla:
flashes
, recuerdos desordenados, imágenes, sentimientos, emociones y sueños. Tengo la sensación
de no saber separar lo que es real de lo que no lo es, o lo que he vivido de lo que he soñado. Y todo es intenso y exclusivamente
mío, ya que todo el mundo que tiene la oportunidad de vivirlo, lo hace de manera personal y particular. Estas sensaciones,
un poco contradictorias, pero a la vez complementarias, se traducen en un estado de bienestar, satisfacción y optimismo.
Experiencias
1...,24,25,26,27,28,29,30,31,32,33 35,36,37,38,39,40,41,42,43,...44