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/ Institut Guttmann
Peligros en forma de accidentes graves
y enfermedades serias. Por no hablar
de cómo, si pudiéramos, pisaríamos
al de al lado por nada. Primero agre-
dimos, ya sea física o verbalmente, y
después reflexionamos, y hay quien
ni eso. Ante todo esto, solo queda
extremar las precauciones del día a
día, cuidarse física y mentalmente.
Pero, sobre todo, disfrutar de lo bonito
que es empezar un nuevo día al lado
de los tuyos.
En pleno estado de
shock
por la situación
que estábamos viviendo, recibiendo
pronósticos desagradables e intentando
encajar noticias negativas respecto al
futuro de mi hijo, hubo un familiar, al
que yo aprecio mucho, el cual podría
enseñarnos mucho sobre “lucha y su-
peración”, que me dijo: “Paco, Kevin
va a ser feliz; ya lo era y lo será, no
lo dudes; porque esté en una silla de
ruedas no tiene por qué ser menos
feliz que cualquier otra persona; nos
encargaremos de ello, os necesita”.
Ese ha sido y es mi objetivo, conseguir
que mi hijo siga siendo feliz y, con ello,
mantener el bienestar en mi familia.
Para ello muy importante es asumir
y aceptar y, sobre todo ayudar. Creo
que nunca hemos estado, ni Kevin ni
nosotros, en situación de pedir y, menos,
exigir nada a los profesionales; siempre
he buscado en ellos esas palabras de
consuelo y esa fe de esperanza que,
dicho sea de paso, es cada vez más
intensa. Dejarse llevar, ser paciente
y constante al lado de tu familiar; si
dejas trabajar a los profesionales, los
resultados aparecen.
Llegar a crear un vínculo con otros
familiares e ir viendo la evolución que
siguen los suyos. Ya sea a nivel de daño
cerebral, medular, sistema nervioso,
etc. Es importante e increíble cómo van
mejorando notablemente y consiguen,
poco a poco, una autonomía que les
permite iniciar la carrera hacia una
Experiencias
Es importante poder sobrellevar, de una manera positiva,
la situación personal de cada uno, y tener la actitud y fuerza
interna para poder continuar.
Orgullo y admiración como padre es lo que siento
por ti hoy:
Después de más de cuatro meses del accidente, me en-
cuentro con fuerza para poder expresar, en estas líneas,
algunos sentimientos y reflejar a través de esta carta
abierta el porqué de los mismos. Tu familia y amigos
somos conscientes de la situación que has pasado y estás
viviendo. Es duro, muy duro. También lo sabemos y nos
estás demostrando, día a día, que eres un chico fuerte y
lleno de vida y con las ideas, prioridades, en resumen,
los valores, muy claros. Nos has demostrado tu fuerza
y afán de superación desde el primer día en la UVI. Nos
has seguido demostrando a todos y a quienes no te co-
nocían (enfermeros/as, celadores/as, incluso a médicos,
tanto del Vall d’Hebron como del Institut Guttmann) que
tienes un corazón grande, lleno de amor, cariño y alegría.
Has ido encajando los procesos y facetas de tu lesión
con una madurez envidiable, siendo consciente en todo
momento de la gravedad de la misma, futuras secuelas y
repercusión que podían representar para ti. Admirable,
cómo has afrontado este golpe que te ha dado la vida
con tan solo 18 años; has peleado y estás trabajando
para seguir adelante.
Sigue así, no bajes el listón, tienes toda una vida por
delante, un mundo para poder disfrutar y un futuro
esperanzador.
Para tu madre, hermana y para mí, sigues siendo el
mismo. Esta situación nos ha unido más y nos ha he-
cho a todos más fuertes. No dudes nunca de nuestro
apoyo, siempre estaremos ahí, como también han
estado tus primos, familia y amigos, y personas muy
especiales para ti.
Te quiero, peque.
De padre a hijo:
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