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/ Institut Guttmann
El pasado 23 de marzo nos ha dejado
Tomás Vega Cantizano, uno de
los primeros miembros de la gran
familia que hoy somos los Amigos
del Institut Guttmann, y una persona
excepcional para todos aquellos que
tuvimos la suerte de compartir con él
un tramo de nuestras vidas.
Tomás Vega, uno de los primeros pa-
cientes del Institut Guttmann, falleció
a los 65 años, después de casi medio
siglo de paraplejia, y lo hizo como él
quería, tranquilo, rodeado de toda su
familia y en nuestro hospital, como
él decía, “en su casa”, atendido por
profesionales que él conocía bien y
que le querían… porque Tomás era
una persona que se hacía querer.
Desde su pueblo en Cádiz, Tomás
llegó solo al Institut Guttmann a los
16 años, poco después de sufrir un
accidente que le provocó una lesión
medular. Nacido en una familia humilde,
desde el primer momento mostró sus
mejores cualidades: luchador, vital,
generoso, amigo de sus amigos, con
una gran capacidad para afrontar la
adversidad y una inteligencia natural
que le permitió progresar en la vida,
hasta convertirlo en el hombre de
éxito que fue capaz de crear –en una
época nada fácil y menos para una
persona con discapacidad– la empresa
Ambulancias Tomás, la primera en
España en disponer de ambulancias
adaptadas para que los pacientes
pudieran ser trasladados sentados
en su propia silla de ruedas, en aquel
momento toda una innovación en el
transporte sanitario en nuestro país.
Su esfuerzo diario le permitió con-
tribuir a mejorar el bienestar de sus
doce hermanos, convirtiéndose en
el puntal de la familia y, a la vez,
ayudar a muchas otras personas con
discapacidad de las que él mismo se
sentía solidario porque, a pesar del
éxito, Tomás continuó siendo la misma
persona sencilla, próxima, alegre,
comprometida y discreta de siempre,
y que tanto nos cautivó a aquellos
que tuvimos la suerte de conocerlo.
Siempre ha sido y seguirá siendo un
extraordinario ejemplo de superación
para todas las personas con discapa-
cidad. Una persona con un enorme
corazón que encontraba la mayor
satisfacción en ayudar a los demás,
especialmente a los más desvalidos y
también a los más jóvenes –los cuales
le recordaban su propia historia–,
implicándose personalmente y hacien-
do de su empresa un instrumento de
servicio a los demás.
Tomás quiso toda su vida “al Gutt-
mann” y no dejó nunca de cooperar
con su desarrollo y, especialmente,
de procurar hacer más amable y feliz
la estancia de los pacientes ingre-
sados. Cada año, para la
Diada de
Sant Jordi
, regalaba rosas a todas
las mujeres del hospital, ya fuesen
pacientes ingresadas o profesionales;
frecuentemente, organizaba salidas
al campo –su gran pasión– para las
personas que estaban ingresadas y
para los niños de rehabilitación y sus
familias; otras veces, venía con sus
ponis al Hospital para que los niños
jugasen y se divirtiesen…
Seguramente, Tomás recibió mucho
del Institut Guttmann, pero también
éste le debe mucho a él. El Institut
Guttmann, sin Tomás y muchos otros
pacientes como él, nunca sería el
hospital que hoy es; quizá sería muy
bueno técnicamente, pero le faltaría
ese toque de humanidad que lo hace
especial, entrañable y próximo a sus
pacientes. Con ellos, aprendimos a
relacionarnos desde el corazón, desde
las emociones, desde el compromiso…
con las personas que necesitan no
sólo nuestros conocimientos y habi-
lidades, sino también nuestro cariño,
comprensión y complicidad.
Todos aquellos que le conocimos la-
mentamos su muerte; le echaremos
de menos, pero guardaremos siempre
el recuerdo de su amistad y de su
especial manera de ser. Y, por encima
de cualquier otra circunstancia, nos
reconfortará el hecho de saber que
Tomás fue una persona feliz, una
felicidad que a lo largo de su vida
quiso compartir con todos aquellos
con los que se relacionaba, especial-
mente con los más desfavorecidos.
Toda una lección de vida que siempre
tendremos presente.
Los amigos del Institut Guttmann, a
pesar del dolor por su pérdida, podemos
estar orgullosos de haber compartido
con él una parte del camino, un camino
que continuaremos impulsando con
generosidad y alegría, tal y como él
habría querido.
In memoriam
Ha fallecido
nuestro amigo
Tomás Vega