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/ Institut Guttmann
Una salida en familia
Hace unos días, fui con mi familia a
Cosmocaixa, el museo de la ciencia,
situado en Barcelona. Para que com-
prendáis mejor mi perspectiva sobre
este sitio, os tengo que contar primero
cuál es mi situación. Ahora mismo mi
“residencia” es el Institut Guttmann,
donde llevo ingresada desde hace bas-
tante tiempo. Tengo una tetraplejia
incompleta, lo que significa que no
puedo mover mi cuerpo –excepto mi
espástico brazo derecho– y que ten-
go que cargar con un respirador: mi
amigo-enemigo, fiel-infiel, que me
acompaña a todas partes. Conduzco,
por decir algo, una silla eléctrica,
aunque muchas veces es ella la que
me lleva a mí y yo solo pongo cara de
susto intentando no chocarme con nada
ni nadie. Esta era mi tercera salida al
“mundo exterior”, así que, probable-
mente, me encontré con dificultades
que vosotros ya tendréis dominadas.
La primera sensación que tuve cuando
entré en el museo fue que se trataba
de un sitio amigable. Puertas que se
abrían solas, espacios amplios por los
que no te da miedo pasar y personal
muy colaborador. Íbamos dos familias,
en total éramos cuatro adultos y cinco
niños con edades comprendidas entre los
4 y los 11 años, y como hay actividades
para todas las edades, incluso para la
más pequeña, nos lo pasamos muy bien.
Mientras mi marido recogía las entra-
das, los demás fuimos a ver la tienda
de regalos: ¡visita obligada! Tenéis que
entenderlo, era la primera tienda que
visitaba en meses y mi vena consumista
me pedía a gritos entrar en ella. Ha-
bía cosas muy interesantes, divertidas
y muy originales. Cuando mi marido
volvió con las entradas, nos contó que
habíamuchos descuentos: para familias
numerosas, jubilados, estudiantes... y
que, además, la entrada para personas
con discapacidad era gratuita, con lo
que, al final, y con todos los descuentos,
solo tuvimos que pagar 2€. Bueno, no
comenzaba mal la visita. Ya dentro del
museo, hay diferentes secciones para
visitar, entre espacios permanentes y
exposiciones temporales. De los pri-
meros, a nosotros, los que más nos
gustaron fueron La Sala de laMateria,
El Bosque Inundado y, por supuesto, el
¡Toca, Toca!. En La Sala de laMateria,
te encuentras con unmontón de paneles
interactivos en los que los niños, y los
no tan niños, podemos, simplemente
apretando un botón, comprobar cómo
funcionan algunas leyes físicas. Este
espacio es muy amplio y puedes circular
conmucha facilidad y así poder perseguir
a los niños que corretean libremente de
panel en panel. Punto negativo: me
encontré una pequeña exhibición que
estaba sobre una tarima circular y por
más vueltas que di no encontré rampa
alguna por la que acceder a ella. Vale
que soy algo miope, pero tanto, tanto...
¡Con lo bien que íbamos! El Bosque
Inundado se trata de una reproducción
exacta de la vida dentro de un bosque
amazónico, de tal manera que puedes
ver la flora de la selva y los animales
que lo habitan, recreando este ecosis-
tema. Vas ascendiendo por una rampa
y así no solo ves la parte inundada y
los animales acuáticos, sino que ves
también la parte de la selva que queda
en la superficie con los animales que
ahí viven. Todo ello se completa con una
lluvia tropical que va cayendo de tanto
en tanto. ¡Impresionante!. Esta rampa
por la que se asciende ha sido construida
intentando reproducir un camino por
la selva; queda muy bonito, no lo dudo,
pero mi silla y yo dábamos demasiados
botes por ese camino “selvático”. Para
mi gusto, esa reproducción sobra, ya
que, al fin y al cabo, todos sabemos que
ese camino es falso; lo interesante es el
bosque y no el camino por el que lo vas
viendo. El ¡Toca, Toca! es un sitio que
les encanta a los niños ( y a los no tan
niños). Se trata de una visita guiada en
la que te enseñan distintos animales de
diferentes hábitats, explicándote cómo
viven, de qué se alimentan y lo mejor
de todo es que los puedes tocar. Eso
a los niños los vuelve locos, aunque a
mí, lo confieso, eso de tocar una boa
constrictor no me hace especial ilusión
y, además, en mi caso personal, por mi
falta de sensibilidad, no tenía sentido
tocar semejante reptil. Ahora, para los
niños, toquetear todos esos bichos era
lo mejor. Dentro de las exposiciones
temporales, nosotros visitamos una
dedicada a los dinosaurios; ahí os puedo
asegurar que pasamos mucho, pero que
muuucho
tiempo y es que a mi hijo le
Experiencias
Esta era mi tercera salida al “mundo exterior”, así que,
probablemente, me encontré con dificultades que vosotros
ya tendréis dominadas.
De los primeros, a nosotros los que más nos gustaron
fueron La Sala de la Materia, El Bosque Inundado y,
por supuesto, el ¡Toca, Toca!.