Página 25 - revista-sobreruedas-80-buena

Versión de HTML Básico

Sobre Ruedas /
25
y que te atrae como un imán al hierro.
Cuando la gente se queda impresionada
al verme jugar a golf en una silla de
ruedas, evidentemente que lo entiendo;
pero si supierais las ganas que me
dan de contarles a todos ellos que mi
amigo Richard, que no tiene manos
ni antebrazos, no sólo juega a golf (y
mejor que yo) colocándose el palo por
debajo de la axila, sino que, cuando
acabamos de jugar, tomamos juntos
una cerveza, y luego comemos (corta
la comida, la pincha, usa cuchara…),
y si tiene que llamar por teléfono, lo
hace, y si tiene que enviar un
mail
, lo
hace… y todo ello sin manos y con
la misma naturalidad que cualquiera
de nosotros; o que mi amigo Alistair,
que no tiene manos ni dedos, hace
lo mismo hasta el punto de que yo
tardé días y días en descubrir que su
discapacidad consistía en que no tenía
manos; o queMatías, que sufre parálisis
cerebral y tiene grandes dificultades
para expresarse y para coordinar sus
movimientos, y no puede controlar sus
espasmos musculares, también hace
todo lo que quieras (inclusome hizo una
miniatura en plastilina, del tamaño de
tres cabezas de cerilla, que era yo de
pie en mi silla de golf dando un golpe);
o que Pier-Federico… o que Heinz….
o que Neil… no acabaría nunca.
Para mí, lo más destacable de todo ello
es la naturalidad absoluta con que todos
hacen lo que hacen y con que todos los
demás nos lo tomamos. Nadie pide
ayuda para nada si no es necesario, así
como nadie te la ofrece si tú no la pides,
porque entonces ya se da por supuesto
que tú puedes hacer lo que sea. Y, desde
mi punto de vista, en eso consiste la
superación. No en que me den una silla
que puede ponerme de pie y me permita
jugar a golf. Eso es un lujo, pero no es
superación. Superación es la actitud
que te hace vencer un obstáculo. Y yo,
gracias al golf en buena medida, la he
vivido de primera mano. Y ese ha sido
el sueño o la realidad sobrevenida de la
que os hablaba al principio de este relato:
descubrir este nuevo mundo gracias al
golf. Mi sueño podría ser volver a jugar
a golf con mis amigos y recuperar ese
aspecto de mi vida, porque pensaba que
nunca más lo volvería a hacer. Por eso
era un sueño. Pero la realidad que me
sobrevino después, el mundo que, gracias
a mi sueño, llegué a descubrir de forma
añadida, ha excedido de cualquier sueño
anterior que pudiera tener.
Sebastián Lorente
Nadie pide ayuda para nada si no es necesario, así como nadie
te la ofrece si tú no la pides, porque entonces ya se da por
supuesto que tú puedes hacer lo que sea.