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Actividades
Más de 270 kilómetros en bici adaptada
por los
Canals du Midi
(Francia)
Nuestro objetivo principal era realizar
una ruta larga o muy larga en bici
adaptada y hacerlo como una actividad
de deporte integrado, con personas
con y sin discapacidad, de tal forma
que las personas sin discapacidad no
venían a echar una mano como volun-
tarios sino a compartir y a participar
de un espacio de vacaciones y deporte.
Lógicamente, en el trajín diario de
logística, era mucho más fácil con un
grupo integrado que si hubiéramos ido
solamente personas con discapacidad.
Con esto quiero decir que las personas
con discapacidad también participaban,
en la medida de las posibilidades de
cada uno, en la logística diaria.
Otros de los objetivos, obvios en va-
caciones, eran que el entorno fuera
agradable, bonito, y que tuviéramos la
posibilidad de disfrutar de espacios de
visita cultural, gastronómica... Así las
cosas, en nuestra convocatoria ya se
explicaba con detalle todo el programa
y la condición de que las personas con
discapacidad participantes debían ser
autónomas en sus quehaceres personales
e íntimos, porque no estaba prevista la
participación de voluntariado de ayuda
en este sentido. También debían tener
bici adaptada propia adecuada para
largos y algo duros recorridos, y la
preparación física suficiente.
Con todo este planteamiento, llegamos
a la fecha prevista con el grupo reunido
y dispuesto a disfrutar de sus vacacio-
nes: cinco días, del 1 al 6 agosto, para
hacer una ruta en bici de 250 km por
los Canals du Midi, en Francia. Los
ocho participantes, por orden de ins-
cripción: Jorge (Castelló de la Plana),
Albert (Les Fonts de Terrassa), Sonia
(Valladolid), Manel (Vilafranca del
Penedès), Armando (València), José
Luis (Alcalá de henares), Manu (Santa
MariadePalautordera) yQuim(Girona),
iniciamos nuestra aventura desde Les
Fonts de Terrassa (Barcelona), donde
arrancamos rumbo a Toulouse.
Para una mayor comodidad en el tra-
siego diario, alquilamos una furgoneta
de gran volumen, de nueve plazas,
pero que no estaba adaptada. Al ser
un grupo reducido, era la opción más
económica y, siendo todos deportistas,
no hubo problema para “escalar”
cada día las veces que hiciera falta
hasta los asientos de la furgoneta.
Además, el vehículo contaba con un
espacio posterior generoso que nos
permitió cargar, eso sí, con un poco
de pericia, bicis adaptadas y bicis
estándar, maletas y sillas de ruedas.
Hacer una ruta en bici adaptada requiere un poco de preparación por los detalles de estancia, desplazamiento…y, sobre todo,
por las características técnicas de las bicis adaptadas y por las capacidades físicas distintas de cada participante con discapacidad.
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/ Institut Guttmann