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/ Institut Guttmann
para, realmente, poder demostrar si
son seguras y eficaces.
Otra víamuy interesante es el uso de las
células progenitoras, quehandemostrado
una capacidad relevante de integrarse
en la médula espinal y conseguir, en la
mayoría de estudios en roedores y en
animales de mayor tamaño, mejoras
funcionales que hacen de estas un buen
modelo de trasplante. El miedo en estas
estirpes celulares es el riesgo de generar
la formación de teratomas, tumores.
A este respecto, comentar que, por
primera vez, la FDA (
Food and Drug
Administration
) autorizó, en mayo de
2008, al laboratorioamericanoGERON,
un ensayo en 8 pacientes con una lesión
medular aguda, en Fase I, de células
embrionarias derivadas de precursores
de oligodendrocitos. El primer trasplante
celular en un paciente con una lesión
medular aguda con este tipo de células
embrionarias se realizó en octubre de
2010. Desgraciadamente, el estudio se
suspendió el pasado mes de noviembre
por falta de financiación, si bien es de
esperar que, en un futuro próximo, algún
otro grupo investigador recupere esta vía
de trabajo. De los cuatro pacientes que
recibieron estas células, ninguno de ellos
presentó efectos adversos graves, pero
tampoco ninguno de ellos experimentó
ningún cambio neurológico.
Finalmente, comentar los trasplantes
o el uso de las células mesenquima-
les en pacientes con graves lesiones
neurológicas. Las células estromales,
aisladas de la médula ósea tras separar
la fracción hematopoyética, tienen
grandes propiedades de sobrevivir,
integrarse y diferenciarse en células
neurales en modelos de lesión medu-
lar. Este tipo de trasplantes, por sus
escasos efectos secundarios, se han
ensayado en diferentes tipos de lesión,
traumatismo craneoencefálico, ictus
y lesión medular. En la literatura, se
encuentran muchos trabajos en investi-
gación básica, tanto en roedores, cerdos
y primates, donde se presentan, en
muchos de ellos, resultados favorables.
En relación a sus perspectivas trans-
lacionales, los trasplantes con células
mesenquimales, por su alta seguridad,
se han ensayado en humanos, si bien
los trabajos son en cohortes de pocos
casos, utilizando mezclas no caracte-
rizadas y, en la mayoría de casos, en-
sayos no controlados. En definitiva, se
trata de injertos con un tipo de células
ampliamente estudiado, pero la inte-
gración de las células en el lugar de la
lesión medular es escasa, no acaba de
convencer la diferenciación en células
neurales y, muchas veces, los cultivos que
implantamos contienen gran número de
subpoblacionesdecélulasmesenquimales.
Lamedicina regenerativa, hoy en día, es
una de las líneas más fascinantes para
los investigadores, ya que representa
un gran potencial para crear posibles
puentes que atraviesen el lugar de la
lesión neurológica y que favorezcan,
a su vez, la regeneración axonal. El
interés creciente por la eficacia de los
trasplantes con células madre en todas
las partes del mundo es una realidad.
Clínicos y pacientes abogan por un
desarrollo más rápido de la medicina
transnacional. Anuncios como la au-
torización por parte de la FDA del uso
de células madre embrionarias en fase
aguda de lesionados medulares creó
una gran expectación, si bien, como
siempre en estos casos, hay que ser
extremadamente cauto y valorar las
ventajas y desventajas que representa
el uso de estas técnicas.
¿Sobreviven estos trasplantes?, ¿se
integran en el lugar de la lesión o
migran a otras partes?, ¿cómo in-
fluyen en el ambiente celular que
rodea la lesión? Ante la inexistencia
de cualquier estrategia probada en
el campo de la medicina regenerati-
va que haya demostrado su utilidad
para cambiar el pronóstico funcional
de un paciente con una lesión del
sistema nervioso central, y teniendo
en cuenta los muchos intentos que se
están llevando a cabo en diferentes
lugares del mundo, en estas últimas
décadas, para encontrar una solución
eficaz, y frente a la demanda, cada
vez mayor, del colectivo afectado que,
con frecuencia, encuentra supuestas
soluciones “milagrosas” alejadas del
rigor científico, a menudo alenta-
das por una información imprecisa
e interesada, el papel que debemos
ofrecer como clínicos expertos en
neurorrehabilitación es el de pro-
porcionar una respuesta basada en
el rigor científico y en el compromiso
activo de potenciar la translación
de los nuevos avances en ingeniería
celular aplicados al tratamiento de
la lesión medular y el daño cerebral
adquirido, lo antes posible.
Finalmente, comentar el papel de la
neurorrehabilitación en la investigación
“... y frente a la demanda, cada vez mayor, del colectivo
afectado que, con frecuencia, encuentra supuestas soluciones
“milagrosas” alejadas del rigor científico, a menudo alentadas
por una información imprecisa e interesada...”