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/ Institut Guttmann
Neurorrehabilitación
Desde un punto de vista anatómico, las funciones ejecutivas
dependen de un sistema neuronal formado por diversas
regiones cerebrales, en el cual el córtex prefrontal (CPF)
desempeña un papel crucial. Situado en la parte más
anterior del cerebro, el CPF es la región cerebral de
integración por excelencia, que controla y regula nuestros
comportamientos gracias a la información que envía y
recibe de, virtualmente, todos los sistemas sensoriales y
motores del cerebro. Se podría decir que el CPF actúa
como la torre de control de nuestro cerebro. Partiendo de
la información procedente del medio externo, así como
de nuestras necesidades y motivaciones, decide cómo
interpretar la realidad y actuar en consecuencia.
El CPF se divide en tres regiones: dorsolateral, medial y
orbital. La región dorsolateral se encarga de establecer
los objetivos a alcanzar y planificar la acción (es la parte
“cognitiva” del CPF). La orbital actúa como un sistema
de censura conductual, eliminando o inhibiendo todos
aquellos estímulos que pueden interferir en la ejecución
de la acción, mientras que la región medial aporta la
motivación para iniciar actividades.
Disfunción ejecutiva
La afectación de las funciones ejecutivas, o disfunción
ejecutiva, acostumbra a limitar la autonomía de la persona
con daño cerebral, disminuyendo su capacidad para
enfrentarse adecuadamente a las exigencias de la vida
diaria y reduciendo las posibilidades de una reincorporación
ocupacional o laboral satisfactoria.
La disfunción ejecutiva es un conjunto heterogéneo de
alteraciones cognitivo-conductuales. Está constituida por un
amplio abanico de síntomas, de los que no todos tienen por
qué manifestarse en cada una de las personas que presentan
alteraciones en el funcionamiento ejecutivo. Entreellasdestacan
las siguientes: dificultadpara centrarse enuna tarea y finalizarla
sin un control externo, comportamiento rígido y perseverante
(en ocasiones con conductas estereotipadas), problemas para
adaptarse a nuevas situaciones o imprevistos, inflexibilidad
comportamental o dificultad en la resolución de problemas. En
el cuadro de la página anterior, se recogen diferentes aspectos
ligados a las funciones ejecutivas y alteraciones concretas
que pueden observarse en el funcionamiento cotidiano.
¿Cómo podemos ayudar a una persona
con disfunción ejecutiva?
Existen diversas estrategias para enfrentarse al desafío
que supone la disfunción ejecutiva. A continuación se
recogen algunas de ellas:
Planificación
Inhibición