Page 8 - Sobre Ruedas - Revista 77

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¿Qué recomendaciones haría a otra persona que se encontrara
en el inicio de esta fase?
Caso 1:
Mucho trabajo, mucho convencimiento de que hay recupera-
ción. De tanto oírlas, llegas a odiar expresiones como «poco a poco» o
«paso a paso», y la palabra «paciencia»… Pero ese es el camino.
Caso 2:
A otras personas les diría que, a nivel psicológico, es una carrera
de fondo, hay que guardar las fuerzas hasta el final, hay que reír y llorar,
recordar y olvidar, perder y ganar, caer y levantarse; en fin, girar la tortilla
por el lado bueno pero con cierta seriedad, sin bajar la guardia. Nunca
victimizarse, al contrario, pensar en »porque yo lo valgo».Y, sobre todo,
valorar la cantidad de cosas buenas que nos aporta este proceso.
¿Y al personal que le atendió?
Caso 1:
El tratamiento recibido por el personal del centro de rehabilitación,
tanto por mi parte como por parte de mi esposa, solo merece elogios. No
me atrevería nunca a recomendarles nada.Tan solo que sigan igual.
Si algo tuviera que decir, que no es el caso, sería lo que he mencio-
nado antes: mayor conciencia médica de que se trata a enfermos,
no solo enfermedades.
Caso 2:
Al personal que me atendió solo decirles que, si no amas
lo que haces, hacerlo es un infierno y recibirlo también y, al revés,
otros te dan el cielo.
Fase de reinserción sociofamiliar
¿Cuáles fueron las principales dificultades que se encontró?
Caso 1:
Las barreras arquitectónicas en edificio y vivienda principa-
les. El hecho de tener alquilada una segunda vivienda en planta baja
facilitó enormemente el tema.Tras el alta definitiva, nada destacable,
salvo el hecho de que la gente decide que «ya estás bien» cuando,
en realidad, sigues con ciertas limitaciones.
Caso 2:
En mi caso, lo más difícil fue hacer entender a tu entorno
más próximo que no quieres sentirte especial, que quieres llevar
una vida normalizada, que quieres que no sufran porque estás bien.
El SGB me dejó secuelas pero totalmente compatibles con mi vida,
hago todo lo que me apetece, todavía no me he encontrado con la
imposibilidad de hacer o sentir algo.
¿Qué aspectos le han ayudado o facilitado en esta etapa?
Caso 1:
Las enseñanzas recibidas en el centro de rehabilitación
para valerme por mi mismo en cada situación y circunstancia dada
durante la rehabilitación. Las enseñanzas que la propia Guttmann
facilitó a mi esposa para convertirla en una «cuidadora» más que
efectiva y eficaz. La actitud de apoyo incondicional de las amistades.
Con las lógicas limitaciones propias de mi circunstancia, no dejé de
hacer ninguna de las actividades «normales» de la gente «normal»
(paseos, cine, teatro, cenas, playa, excursiones…). La voluntad y de-
seos de estar bien y el apoyo del entorno más cercano.
Caso 2:
Para mí lo más facilitador fue centrarme en mí, qué quiero, qué
siento, qué me gusta, qué no quiero, qué no me gusta, qué no siento.
¿Qué recomendaciones haría?
Caso 1:
Atreverse –sin correr riesgos innecesarios– a «todo». Auto-
exigirse. Esforzarse por estar bien. En esta fase, «mejor imposible»
es una buena respuesta a la pregunta de «cómo estás». Acabas
creyéndotelo… o casi.
Caso 2:
Recomendaciones, mirar más allá de tu ombligo, normalizar
tu vida y luchar para tener la que quieres.
Perspectiva global
Ahora que ha pasado cierto tiempo, ¿cómo valora la experiencia
a nivel global?
Caso 1:
Prueba superada. Sorpresa positiva por la manera, la forta-
leza, como la he/hemos afrontado junto con mi esposa.
Caso 2:
El SGB fue un antes y un después totalmente positivo en
mi trayectoria vital.
¿Le pondría algún calificativo?
Caso 1:
Evitable, no vale la pena pasar la experiencia.
Caso 2:
Brutal. Aún así pienso que ha sido el primer hito, pero no el
último, de la carretera.
¿Cree que el SGB le ha cambiado como persona?
Caso 1:
De manera consciente, no. No obstante, puede que haya
modificado de alguna forma mi escala de valores.
Caso 2:
No creo haber cambiado como persona sino haber cambia-
do el objetivo de mi cámara, ahora es un gran angular.
¿Qué significado tiene en su trayectoria vital, si es que tiene alguno?
Caso 1:
Toda una experiencia. Una cosa más que contar. El descu-
brimiento de lo que el amor, la estima y la amistad pueden hacer
por uno. Sin este apoyo incondicional, no sé cómo habría afrontado
la situación.
Caso 2:
Las recomendaciones son: la fuerza está en ti y siempre
positivo.
¿Qué recomendaciones haría en términos generales?
Caso 1:
La enfermedad es imparable. Debe aceptarse y afrontarse
por parte de todos –del enfermo y de la gente más cercana a él– y
preparase para posibles secuelas.
Una anécdota, mi esposa, ante la avalancha de llamadas tele-
fónicas que le hacían imposible una vida «normal» dentro de
la «anormalidad», instituyó un sistema de partes periódicos, vía
mail, que le solucionaron en gran parte el tema. Hoy dispongo
de un libro de unas 180 páginas repleto de deliciosas muestras
de estima y solidaridad.
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