Page 33 - Sobre Ruedas - Revista 77

Basic HTML Version

Sobre Ruedas - Institut Guttmann | 33
accesible para todos
El motivo de este escrito es expresar mi incomprensión ante el
hecho de que una ciudad moderna y cosmopolita como Barcelona
no haya avanzado en cuestión de accesibilidad para las personas
con una discapacidad física como lo han hecho otras ciudades de
sus características, tanto en Europa como en Estados Unidos.
He pasado unas semanas en EE. UU. Soy usuaria de silla de rue-
das debido a una lesión medular que no me permite andar y,
una vez más, he podido disfrutar de pasar 20 días recorriendo
lugares libremente, sin requerir ayuda de otra persona ni en una
sola ocasión, hecho que es totalmente imposible en mi ciudad,
Barcelona. Con ello no me refiero tanto al estado de las aceras,
a la accesibilidad de la red de metro o a la falta de plazas de
aparcamiento para discapacitados. Hoy me quiero referir a algo
todavía más básico, como es la posibilidad de entrar y salir de
cualquier establecimiento público, ya sea una tienda, un bar, un
restaurante, etcétera, sin requerir ayuda para salvar los grandes
escalones que, con frecuencia, se encuentran en su entrada o en
el interior, así como la falta de servicios accesibles.
Esta evidente falta de igualdad de opor tunidades se da constan-
temente en Barcelona, incluso en calles tan importantes como la
Diagonal, el Paseo de Gracia, la Rambla Catalunya o la Gran Vía,
donde todavía encontramos un gran número de establecimien-
tos que no son accesibles para todo el mundo, algunos de ellos
recientemente reformados o, incluso, nuevos.
Lo que más sorprende es que existe una ley de accesibilidad
para locales públicos. La Ley 20/ 1991, de promoción de la ac-
cesibilidad y de supresión de barreras arquitectónicas (DOGC
número 1526, de 4/ XII/ 1991). Más tarde tuvo lugar el Decreto
135/ 1995, de despliegue de la ley anteriormente citada y de
aprobación del código de accesibilidad (DOGC número 2043, de
28/ IV/ 1995). El Ayuntamiento realizó la declaración de Barcelo-
na
La ciutat i les persones amb discapacitat
de 1995. Finalmente,
en 1999 tuvo lugar la medida de gobierno del Ayuntamiento de
Barcelona. Han pasado ya 20 años. ¿Tan difícil es llegar a cumplir la
normativa? ¿Se trata de una cuestión que depende de la Adminis-
tración o depende también de la implicación de los propietarios?
¿Por qué motivo grandes empresas que manejan elevadas cifras
de dinero no se interesan en diseñar establecimientos accesibles
para todos? ¿Cuál es la razón de que esta ley no se obligue a
cumplir de la misma forma que otras? El simple hecho de poner
una rampa en lugar de mantener un escalón en la entrada o en
el interior de un local público, cosa que generalmente implicaría
una pequeña obra de bajo coste, así como tener la consideración
de realizar un servicio adaptado, podría disminuir, en muchas
ocasiones, esta discriminación que aún vivimos un colectivo cada
vez más presente y dinámico, con el empeño y el derecho de
llevar un estilo de vida normalizado.
Las personas con discapacidad debemos sobreponernos a las
barreras mentales que el hecho de vivir con cier tas limitaciones
físicas puede suponer, debemos sentirnos tan competentes como
cualquier otra persona y encontrar la manera de compensar
nuestra desventaja, pero la existencia de barreras arquitectónicas
y dificultades en la movilidad nos pone el camino más difícil.
Anna Gilabert
He podido disfrutar de pasar 20 días recorriendo
lugares libremente, sin requerir ayuda de otra
persona ni en una sola ocasión, hecho que es
totalmente imposible en mi ciudad, Barcelona.
tripa_SR77_FINAL.indd 33
24/5/1