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Sobre Ruedas /
Las habilidades sociales hacen referencia a las conductas que
una persona realiza con otros individuos y mediante las cuales
expresa sus propias emociones, actitudes y opiniones, respetando
a los otros y de manera adecuada según la situación, que le
ayudan a desenvolverse de forma adaptativa y solucionar pro-
blemas o prevenirlos. Se clasifican en básicas y específicas. Las
habilidades básicas hacen referencia a conductas relacionadas
con el lenguaje verbal y no verbal, como la postura, el contacto
ocular, la distancia interpersonal, la capacidad de escuchar,
etcétera. Las principales habilidades sociales específicas son la
autorregulación, la autoconciencia, la sensibilidad social y la
resolución de problemas. La capacidad de autorregulación se
entiende como un continuo donde hay un polo negativo, en el
que se situarían la abulia, la bradipsiquia, la pseudodepresión
y la pérdida de interés social, y otro polo positivo, en el que se
situarían la desinhibición social y la impulsividad (Eslinger,
2002). Los problemas del polo negativo y positivo provocarán
problemas de interacción social. Las principales dificultades
de autorregulación son los problemas de iniciación, inhibición,
intensidad y duración de las interacciones sociales.
La autoconciencia, es decir, el conocimiento de uno mismo, es
otra de las habilidades sociales específicas. Los problemas en
esta área se relacionan con las lesiones del lóbulo frontal y se
ponen de manifiesto al alterarse los mecanismos de
feedback
que
permiten al individuo reconocer la diferencia entre las capacidades
Lóbulo frontal
Lóbulo parietal
Lóbulo occipital
Cerebelo
Hipocampo
Lóbulo temporal
Corteza entorrinal
Amígdala
Introducción
En los últimos años se ha incrementado el tratamiento de los
déficit neuropsicológicos (cognitivos, conductuales y emo-
cionales), ya que años atrás se prestaba más atención a los
problemas sensitivomotores (Lippert-Grüner et al., 2006).
Las secuelas, cognitivas y conductuales, del daño cerebral
provocan problemas sociales y familiares. Las dificultades
sociales ocasionan problemas más serios de ajuste, adaptación
y rehabilitación que las alteraciones físicas, sensoriales y
cognitivas (Eslinger, Grattan y Geler, 1995; Eslinger, 2002;
Alderman, 2003). Por tanto, se consideran unas de las con-
secuencias más incapacitantes tras un daño cerebral (TCE)
(Macmillan et al., 2002).
Las características previas a la lesión, concretamente los pro-
blemas de abuso de sustancias (como el alcohol o las drogas),
así como las habilidades sociales anteriores, se relacionan con el
tipo de evolución posterior (Macmillan et al., 2002). Los tras-
tornos psicosociales dependerán de diferentes variables, como la
naturaleza y gravedad del daño cerebral, el estado premórbido
y la relación con las dificultades neurológicas y cognitivas, así
como de las demandas del entorno tras la lesión (Eslinger, 2002).
Los problemas de habilidades sociales están relacionados con las
alteraciones de estructuras del sistema frontolímbico, como el
córtex prefrontal, el cingulado anterior, la ínsula y la amígdala
(Bechara, Damasio, Tranel y Damasio, 1997).