Page 24 - Sobre Ruedas - Revista 76

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/ Institut Guttmann
“Volando
somos todos iguales”
Carlos de Albert Ysamat participa en campeonatos de esquí alpino, va en bici, en quad, practica el aerodomodelismo y, además, siente
pasión por volar, una pasión que quiere compartir con todos nosotros. Pero todo esto lo hace en su tiempo libre porque su jornada laboral
la desarrolla enVueling y en algunas iniciativas empresariales. ¡Ah! Y tiene una lesiónmedular completa (D4) que le obliga a ir en silla de
ruedas, pero no a estar quieto. Sufrió un accidente demoto enmontaña cuando tenía 19 años y ahora, con 34, sigue sin renunciar a nada,
luchando por todo lo que se propone, como poner enmarcha una escuela para pilotos con discapacidad. Como él dice, “volando somos todos
iguales, con o sin discapacidad”. Por eso quiere que
Cadires Voladores
sea una realidad cuanto antes.
Cadires Voladores,
en honor a Sillas Voladoras, va a ser una
escuela de pilotos para discapacitados inspirada en el aeropuerto
de Alp en la Cerdanya catalana.
En estos momentos estamos buscando financiación. Ya hemos
presentado nuestro proyecto a la Fundación la Caixa, donde
nos han animado a intentarlo por considerar que es un reto
que merece la pena.
Volar sin motor con planeadores, también llamados veleros, es
una de las sensaciones más increíbles que, seguro, nadie pueda
llegar a sentir en su vida y qué mejor que ponerlo en práctica
dirigiéndolo allá donde queramos y las corrientes de aire nos
lo permitan con nuestras manos.
Gracias a asociaciones como Sillas Voladoras, presidida por
Elisabeth Heilmeyer, primera discapacitada en obtener su
licencia de piloto en España, hemos conseguido poder optar
a volar solos y sin necesidad de que nadie nos acompañe,
como en otros países en los que, desde hace muchos años,
otros discapacitados vuelan e, incluso, instruyen (algo que
aquí aún tenemos prohibido por el momento). Aquí, ahora,
ya podemos volar y ser iguales a cualquier persona, ya que
este deporte es uno de los únicos donde puedes practicarlo
sin ningún tipo de diferenciación respecto a alguien que no
tiene discapacidad. Y, para los que lleguemos a competir,
es increíble pensar que no necesitaremos ninguna categoría
especial, solo deberemos haber practicado muchas horas y,
simplemente, nuestro
feeling
y capacidad para entender el
medio en el que nos movemos nos llevará a hacerlo tan bien
o mal como cualquiera de los que participen en cualquier
competición, en cualquier parte del mundo.
Cadires Voladores,
en honor a Sillas
Voladoras, va a ser una escuela de pilotos
para discapacitados inspirada en el
aeropuerto de Alp en la Cerdanya catalana.
Experiencias