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Sobre Ruedas /
Las situaciones sobre las que podemos intervenir mediante
psicofármacos son:
H
Alteraciones conductuales como inquietud psicomotora,
irritabilidad, impulsividad, agitación y agresividad. La
apatía también se incluye en este apartado.
H
Alteraciones del estado de ánimo o el afecto como son los es-
tados depresivos, pero también la euforia y la desinhibición.
H
Trastornos de ansiedad en sus diferentes formas: crisis de
angustia, trastornos obsesivos, etcétera.
H
Trastornos psicóticos: alucinaciones e ideas irreales de tipo
delirante.
No debemos olvidar que la medicación constituye una he-
rramienta útil dentro del programa de neurorrehabilitación,
pero que el manejo de las alteraciones conductuales incluye
otra serie de intervenciones como son la terapia cognitiva, las
técnicas de modificación de la conducta y el tratamiento de
las habilidades sociales.
¿Cuánto tiempo deben tomarse?
La duración del tratamiento debe valorarse en cada caso particular,
ya que depende de diferentes factores. Como principio general debe-
mos pensar que, para corregir adecuadamente un comportamiento
o emoción alterado, el efecto sobre los neurotransmisores debe ser
largo porque, de lo contrario, la corrección del “desequilibrio” en
las neuronas no tendrá un efecto perdurable en el tiempo.
Como normal general, a mayor frecuencia y gravedad de los
síntomas, más largo será el tratamiento. Sin embargo, debe
considerarse cada caso concreto. Por ejemplo, si un paciente
presenta un primer episodio depresivo a partir de la lesión, el
tratamiento debe durar entre 10 a 12 meses; pero si ya había
tenido una depresión previa se alarga hasta dos años.
¿Son adictivos?
A excepción de los ansiolíticos o benzodiacepinas, los demás
psicofármacos no son adictivos. Conviene aclarar que la adicción
no depende tanto de la sustancia como del cerebro que la recibe.
Diferentes estudios han demostrado que existen personas con
una predisposición genética a las adicciones, lo que explica,
por ejemplo, que cuando se suministran analgésicos derivados
de la morfina a pacientes con dolor sólo un porcentaje bajo
desarrollen una verdadera adicción.
No debe confundirse una recaída con el hecho de ser adicto
a un fármaco. Muchas personas abandonan los tratamientos
antes del tiempo indicado de forma que, al cabo de pocos
días o semanas, presentan nuevamente los mismos síntomas.
Esto es una señal de que el tiempo de tratamiento ha sido
insuficiente y no de que la persona haya desarrollado una
adicción al medicamento.
Sesión de psicofarmacología. Unidad de Daño Cerebral. Institut Guttmann.