Page 23 - Sobre Ruedas - Revista 75

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Sobre Ruedas /
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Hola, soy Jaume, una persona como cualquier otra, con la única diferencia de que yo no puedo andar, mi movilidad sólo
es posible gracias a una silla de ruedas.
El verano pasado realicé un viaje junto con mi familia. Se trataba
de un crucero por el norte de Europa, un viaje que, seguramente,
ni yo ni ninguno de los que me acompañaban olvidaremos nunca.
Ahora puedo afirmar que no olvidaremos la experiencia vivida,
tanto por los buenos recuerdos como también por otros que no
desearíamos que conservaran los próximos viajeros que realicen
este viaje y tengan alguna discapacidad física como la mía.
Desde el primer momento, emprendí este viaje con mucha ilusión,
ya que esperaba disfrutarlo al máximo y poder visitar lugares
que quizá no volvería a ver en ninguna otra ocasión.
Cogimos el avión en Barcelona y nos dirigimos a Londres. Allí,
gracias a un medio de transporte adecuado a mis discapaci-
dades, nos condujeron hasta el barco donde, desde el primer
momento, las atenciones fueron maravillosas.
El personal del barco era muy amable, me ayudaron con todos
los medios de los que disponían en las zonas de servicio como
eran los restaurantes, las tiendas, los bares, etcétera. La atención
era muy buena y, además, todo el personal siempre te recibía
con una gran sonrisa. Como casi todos eran de nacionalidad
diferente y no todos hablaban el mismo idioma, se esforzaban
al máximo para hacerse entender y ayudar a los clientes y, si no
lo lograban, rápidamente venía una persona que supiera hablar
el idioma del turista para poder ofrecerle sus servicios.
El crucero se inició en Londres y se dirigía a ciudades como
Ámsterdam, Alesun, Tromson, Bremen, Bergen…, entre otras.
También incluía una espectacular visita a los fiordos de Noruega,
una de las principales razones por las que habíamos decidido
realizar este crucero.
Fue en este punto donde empecé a tener pequeños, pero a la
vez grandes problemas. Cuanto más hacia el norte iba el barco,
menos recursos había para personas con discapacidad. Los
autobuses para ir a los lugares programados en las excursiones
no estaban adaptados para personas en silla de ruedas, hecho
que no se mencionaba en el programa de las excursiones, que
nos aseguraba, como también hacía el personal del barco encar-
gado de estas salidas, que aquellas visitas sí se podían realizar
con mi discapacidad. Debido a los imprevistos que surgieron
cuando me disponía a realizar la salida, me tuve que quedar
en el barco porque no tenía medios para hacerlas, mientras
que mi familia sí podía ir.
La verdad es que fue una gran lástima, ya que ni siquiera pude
visitar los fiordos, que era lo que más ilusión me hacía. Fue
un viaje fantástico pero, a la vez, bastante decepcionante por
estos incidentes.
Por estos motivos me he decidido a escribir, para que la gente se
dé cuenta de que se tienen que poner soluciones lo más pronto
posible. Tenemos que conseguir que nos traten como a cualquier
otra persona, que nos pongan más medios de transporte, o lo
que sea necesario, porque nosotros también tenemos derecho a
visitar estos maravillosos lugares, ya que nuestra discapacidad
no nos tiene que privar de nada.
Así que todos aquellos que tengáis la oportunidad de realizar
algún viaje como éste, informaros antes y, si os surge algún
impedimento, haced todo lo posible para resolverlo, porque
entre todos, poco a poco, conseguiremos la igualdad y podremos
viajar y visitar cualquier sitio.
Muchas gracias por vuestra atención y ánimos a todos los que
os encontráis en una situación parecida a la mía.
“Tenemos que conseguir que nos traten
como a cualquier otra persona”
Experiencias
Jaume Torres