Page 8 - Sobre Ruedas - Revista 74

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/ Institut Guttmann
Control de estresores
ambientales
Farmacoterapia
Intervención
familiar
Estrategias
cognitivo-conductuales
Neurorrehabilitación
Las repercusiones dependen, básicamente, de factores como la
frecuencia y la gravedad de los cambios que presenta el paciente,
así como del grado de convivencia con el enfermo.
En el ámbito hospitalario y centros de rehabilitación, los tras-
tornos de conducta pueden alterar o impedir el desarrollo de
las actividades afectando negativamente al aprovechamiento
de la terapia y al rendimiento cognitivo.
Un comportamiento alterado muchas veces es causa de disfun-
cionalidad laboral, social y familiar. A largo plazo, provoca
rechazo, estigma y aislamiento progresivo, principalmente
de la persona que lo sufre pero, en ocasiones, también de los
familiares. Para los más allegados al paciente es motivo de
sobrecarga y sufrimiento emocional.
Tratamiento farmacológico
El abordaje de las alteraciones conductuales y emocionales del
paciente con daño cerebral debe efectuarse de forma interdis-
ciplinar con neuropsicología. Es indispensable el tratamiento
de los problemas cognitivos, así como la preparación y edu-
cación de la familia en las pautas de actuación y en el control
de factores ambientales que puedan desencadenar situaciones
conflictivas con el paciente.
Desde la neuropsiquiatría, el uso de psicofármacos está amplia-
mente justificado como una herramienta que permite conseguir
un rápido control de los síntomas en una gran proporción de los
casos, lo cual posibilita una mayor participación y colabora-
ción del paciente en el tratamiento rehabilitador y una menor
sobrecarga del cuidador.
Es importante saber que los psicofármacos tienen una indi-
cación primaria y están aprobados para patologías diferentes
de la que nos ocupa, sin embargo, su uso en el tratamiento
de las secuelas cognitivo-conductuales del daño cerebral está
avalado por estudios y una amplia información científica. Así,
por ejemplo, usamos antiepilépticos y antipsicóticos atípicos
para la agitación psicomotora, la irritabilidad, el descontrol
de impulsos y como estabilizadores del ánimo. Para mejorar el
grado de alerta, la atención, aumentar la iniciativa y la actividad
motora prescribimos algunos antidepresivos, dopaminérgicos
y psicoestimulantes.
Recomendaciones generales
Durante las visitas es imprescindible hablar abiertamente con
el médico sobre las alteraciones conductuales y emocionales
que presenta el paciente y que éste escuche el motivo por el
cual se le prescribe un medicamento. El paciente debe ser par-
tícipe de esta decisión con el objetivo de aumentar la alianza
terapéutica con su médico y fomentar el cumplimiento. Así, el
médico es el responsable del control y la valoración periódica
del tratamiento, mientras que el control y la correcta adminis-
tración de la medicación es responsabilidad de los familiares
o el cuidador.
La mayoría de los psicofármacos pueden provocar efectos
indeseables los primeros días, que no deben persistir más
allá de una semana; en ese caso, o si son muy molestos,
deben comunicarse al médico para valorar la continuidad
del tratamiento antes de suspenderlo sin consultar. También
debe informarse al médico sobre las conductas del paciente
que dificulten el cumplimiento de la medicación, ya que las
tomas incorrectas disminuyen la eficacia y provocan mal
control de los síntomas.
El consumo de alcohol y otras sustancias está contraindicado
con el uso de este tipo de fármacos, ya que comporta riesgos
como alteración del estado de conciencia, cambios conductuales
y crisis epilépticas.
En nuestro hospital se brinda un abordaje interdisciplinar,
tanto del paciente neurológico como de sus familiares, in-
tegrando el tratamiento físico, neuropsicológico y neurop-
siquiátrico para un mejor control de las secuelas del daño
cerebral adquirido.
SR