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/ Institut Guttmann
Neurorrehabilitación
tes y los familiares hacen comentarios de tipo “ya no es el
mismo de antes”. Esto se conoce según los manuales médicos
como trastorno o cambio orgánico de la personalidad, que se
define como un cambio sostenido o persistente en los rasgos
previos del individuo que causan un deterioro social, laboral
o familiar. La frecuencia de cambio de la personalidad en
el traumatismo craneoencefálico grave puede alcanzar el
80% de los casos.
Cambios del comportamiento y las emociones
Para una mejor compresión, he agrupado en síndromes los
diferentes síntomas conductuales y emocionales que puede
presentar el paciente con daño cerebral adquirido.
Alteración del afecto
En las primeras fases del daño cerebral es muy frecuente
la incontinencia emocional con llanto ante estímulos míni-
mos. También puede presentarse la labilidad emocional,
consistente en una dificultad para controlar la risa o el
llanto que, generalmente, se da en situaciones de estrés
o nerviosismo.
El paciente puede pasar por un periodo de
depresión, reactivo a la situación de discapa-
cidad, que en ocasiones se manifiesta desde la
fase inicial y otras veces ocurre al volver a
su entorno y enfrentarse a los cambios en
el estilo de vida.
A largo plazo es característica la
inestabilidad emocional y afectiva con
dificultad para regular las respuestas
emocionales, presentando cambios
bruscos de humor que pueden ser de
minutos, horas o días. Los pacientes
pueden alternar estados depresivos con
fases de euforia, en ocasiones sin un factor
desencadenante externo.
También son frecuentes los cambios en la expresión de
las emociones que los familiares describen como “es más
cariñoso que antes” o “se muestra indiferente”...
Pérdida del control de impulsos
Se trata de un fallo en los mecanismos de control del compor-
tamiento que puede manifestarse en el área verbal, instintiva
y motora. Son frecuentes la impaciencia con incapacidad para
esperar, baja tolerancia a la frustración, irritabilidad y actitud
demandante.
En el ámbito verbal, el paciente puede hacer una expresión
descontrolada de opiniones o sentimientos con indiscreciones,
pérdida de la vergüenza y, en ocasiones, uso de lenguaje
soez. Asimismo, puede aparecer una actitud excesivamen-
te cariñosa, seductora y complaciente, con necesidad de
saludar, agradecer o tocar a los demás. También pueden
manifestar desinhibición sexual. Y, en el ámbito motor, el
paciente impulsivo actúa de forma irreflexiva sin considerar
las consecuencias de sus actos.
El resultado de todo lo anterior puede ser un comportamien-
to no acorde con la edad del paciente y una conducta social
inapropiada.