Page 25 - Sobre Ruedas - Revista 73

Basic HTML Version

a las asociaciones de personas con DCA y
sus familias en el diseño, ejecución y segui-
miento de las políticas asistenciales.
Es necesario, por tanto, una respuesta coor-
dinada entre el Sistema Nacional de Salud,
el Sistema para la Autonomía y Atención
a la Dependencia (SAAD) y los correspon-
dientes órganos interterritoriales.
La Ley de Dependencia no está abar-
cando la expectativa inicial que se
originó con su aprobación. Respecto
al colectivo que representa, ¿cuáles
son los aspectos más relevantes que
considera debería abordar?
La implantación de la Ley de promoción
de la autonomía personal y de atención
las personas en situación de dependencia
está siendo muy importante para todo el
movimiento de la discapacidad, ya que
supone un reconocimiento de derechos. Sin
embargo, su puesta en marcha está siendo
lenta e irregular. Creo que la realidad ha
superado las primeras previsiones de la ley,
por lo que habrá que adaptar las dotaciones
y los medios existentes a dicha realidad.
Por otra parte, el sistema de reconocimiento
y valoración del grado de dependencia
resulta ser distinto en cada una de las co-
munidades autónomas. Además, lamayoría
de las CCAA han establecido un proceso
de dos fases, que requiere dos resoluciones
administrativas (valoración de grado y plan
individualizado de atención) condicionadas
entre sí, lo que provoca un alargamiento
innecesario de los plazos, ya que podría
reducirse con un solo procedimiento, como
la propia Ley contempla. Hay personas que
esperan hasta dos años para obtener su
Plan Individualizado de Atención (PIA).
Por otro lado, es necesaria la adaptación
del baremo de valoración para que permita
reconocer las discapacidades cognitivas,
además de la formación y preparación de
los profesionales que vayan a valorar estas
discapacidades, para que las conozcan y
se realice una justa valoración.
Otra cuestión de debate de la aplicación
de la Ley de promoción de la autonomía
personal y de atención a las personas en
situación de dependencia es la determina-
ción de la participación del beneficiario
en el coste del servicio. En este período de
aplicación del Sistema se ha demostrado
que la aportación de los beneficiarios no
resulta fundamental para el mismo, por lo
que desde el movimiento de la discapacidad
se recuerda que deben quedar exentas de
realizar aportaciones las personas benefi-
ciarias en situación de dependenciamenores
de 65 años cuya capacidad económica
no supere 2,5 veces el salario mínimo
interprofesional, y que se limite al 75%
la aportación máxima, en el caso de los
servicios con mayor carga de copago.
Respecto a la revisión de las decisiones
administrativas adoptadas en el procedi-
miento de reconocimiento de la situación de
dependencia, dada la configuración actual
de la Ley, las revisiones deben realizarse
acudiendo a una vía judicial contencioso-
administrativa, que puede provocar plazos
de espera de hasta cinco años. Nosotros
consideramos que sería más oportuna y
eficiente la creación de una oficina de
información y gestión de reclamaciones
que fuera más accesible y próxima a los
ciudadanos que los propios tribunales.
Esta oficina de gestión pública podría
actuar de intermediadora o facilitadora
entre los usuarios y los tribunales, con
un objetivo claro: dotar a los usuarios de
información sobre sus derechos y canalizar
sus demandas y reclamaciones.
Finalmente, la red de servicios del SAAD
es escasa y no se incrementa: es preciso
que las administraciones públicas efec-
túen una planificación de inversiones
que garantice plenamente el acceso a
las prestaciones y servicios por parte de
los beneficiarios del sistema.
Concluyendo con este asunto, creemos que
queda aún mucho camino por recorrer,
actuaciones que coordinar y elementos
por revisar. La Ley precisa seguir siendo
observada y mejorada en cuanto a su apli-
cación, pero, al menos, es un camino para
mejorar la calidad de vida y la situación
de muchas personas que no sólo viven en
una situación de dependencia, sino que
buscan una manera de alcanzar su auto-
nomía personal, lo cual, al fin y al cabo,
debe ser el objetivo principal de esta Ley
mal llamada “de Dependencia”.
¿Cuáles son los principales retos a los
que se enfrentan los afectados de
una lesión cerebral cuando salen del
sistema sanitario o sociosanitario y se
incorporan a la vida cotidiana?
Desde FEDACE siempre decimos que una
persona con daño cerebral es una familia
con daño cerebral. Tanto la persona afectada
como el familiar se ven afectados por com-
pleto, no sólo en sus actividades de la vida
diaria, sino en sus relaciones sociales.
En primer lugar, la familia debe adaptarse
a un proceso de rehabilitación para el cual
no está preparada, ni se lo esperaba. Un
proceso, además, que es largo y complicado
porque comienza con la obligación de la
familia de recuperarse, adaptándose a los
problemas físicos y cognitivos de su familiar,
a la falta de información y de servicios,
a la inseguridad acerca del futuro, a las
posibles dificultades financieras y a los
cambios de roles familiares.
Para la persona con daño cerebral, las
relaciones sociales más allá de su familia
se complican. Normalmente, las amista-
des anteriores al accidente se pierden y
la reincorporación a la vida laboral es
difícil, dadas las secuelas cognitivas y
conductuales del DCA. Además, es un gran
problema el no conseguir una rehabilita-
ción adecuada en tiempo y forma, ya que
provoca una cronicidad de las secuelas:
cuanto más se tarda en atender de forma
correcta a una persona afectada de DCA,
más difícil es rehabilitarla.
Así, al aislamiento social se unen las
dificultades de enfrentarse a las activi-
dades habituales de la vida diaria, tanto
las que implican esfuerzos físicos como
cognitivos. Los cambios de conducta, la
desorientación, las dificultades de comu-
nicación… es habitual que una persona
con DCA no tenga ninguna secuela física
y no se detecte discapacidad en ella, lo
que redunda en una gran incomprensión
social ante actitudes poco habituales de
estas personas de cara a la sociedad en
general, lo que provoca también que el
DCA sea poco conocido y, en definitiva,
una auténtica epidemia silenciosa.
SR
Sobre Ruedas /
25
La Entrevista | Amalia Diéguez