Page 24 - Sobre Ruedas - Revista 73

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asociación realizan charlas en colegios
e institutos: el profesional informa sobre
daño cerebral, qué es y qué pautas de
seguridad vial hay que seguir para evi-
tarlo, ya que el 70% de los traumatismos
craneoencefálicos provienen de accidentes
de tráfico; el usuario cuenta su experiencia
como persona con DCA e intercambia
impresiones con los asistentes.
¿Cómo influye su formación huma-
nística a la hora de entender las
necesidades de las personas a las que
representa y de implicarse en ellas?
Bueno, supongo que ayuda a contextualizar
y adoptar una perspectiva temporal en el
análisis de la situación que, como personas
afectadas y familias, atravesamos. También
en la búsqueda de instrumentos con los que
dotarnos para luchar por nuestros derechos.
Y quizás, también, a entender que cualquier
problema que atañe al ser humano requiere
un abordaje complejo, porque aglutina
un variado número de circunstancias que
interaccionan todas ellas.
En cualquier caso, como persona afectada
y próxima a las angustiosas situaciones que
atraviesan tantas familias, me vi indefecti-
blemente comprometida en su defensa.
Recientemente se ha publicado un
estudio sobre la situación de las víc-
timas de los accidentes de tráfico en
el que se ponen de manifiesto cifras
sobre lesionados en las carreteras.
Los traumatismos craneoencefálicos
representan más de un 15% de las
lesiones en estos accidentes. ¿Qué
actuaciones considera prioritarias?
En FEDACE creemos que es prioritario
acabar con este sangrientogoteode víctimas,
tanto mortales como de “supervivientes”
afectados por el DCA. Esta es la razón
por la que nuestros socios y profesiona-
les participan, de manera activa, en las
campañas y programas de prevención
para la seguridad vial. Hay que tener en
cuenta que, en general, las campañas de
prevención hacen especial hincapié en las
víctimas mortales, dejando de lado a las
personas que salvan la vida en un accidente
de tráfico, pero que lo hacen con graves
secuelas que transforman su vida.
Esto es lo que intentamos recordar en
cada una de nuestras acciones respecto a
la prevención para la seguridad vial: que
hay que preocuparse de estas personas el
día después del accidente. Es también muy
importante suplir las carencias que existen,
actualmente, en la rehabilitación, a fin de
mejorar la atención: una mejor coordina-
ción de recursos y una atención más rápida
proporcionaríanmás ymejores posibilidades
de recuperación y menos secuelas.
¿Qué aspectos del sistema sanitario con-
sidera que deberíanmejorarse, para dar
una respuesta adecuada a las personas
con DCA?
Estamos convencidos de que prevenir la
dependencia y aliviar la carga global del
DCA es posible y, para ello, consideramos
imprescindible realizar un estudio deta-
llado de su problemática que desarrolle
propuestas de itinerarios de asistencia
para los diferentes tipos de DCA y sus
diferentes etapas evolutivas.
Esprecisoponerenmarchaplanesdeatención
al DCA que acaben, de una vez por todas,
con la ruptura del proceso de rehabilitación
que se produce con el alta hospitalaria y
que sea capaz de garantizar la continuidad
y la coordinación asistencial.
La atención al DCA debe contemplar y
diferenciar los servicios y recursos que
competen al sistema sanitario, incluyendo
las fases de rehabilitación hospitalaria
y ambulatoria, y también aquellas que
han de ser cubiertas por los sistemas de
cobertura social, desarrollando dispositivos
que han de responder a las necesidades
residenciales, centros de día, de ocupación
o de apoyo domiciliario.
Estos servicios y recursos deben responder
a unos criterios de calidad asistencial con-
trastada, por lo que deberán jugar un papel
relevante los centros de referencia para
el tratamiento integral del DCA. Sólo la
concentración de casos atendidos en estos
centros permitirá garantizar la experiencia
de sus profesionales, mejorar la asistencia
clínica, favorecer la generación de nuevos
conocimientos y la investigación transna-
cional, promover la formación de nuevos
profesionales y la evaluación de nuevos
procedimientos, técnicas y tecnologías en
el ámbito de la rehabilitación.
Por otro lado, y a pesar de la grave amenaza
que el DCA proyecta sobre las familias
de los afectados, no existen previsiones,
planes o acciones en las instituciones
sanitarias para atender a las familias en
esta situación de riesgo. La consideración
de las necesidades de la familia, en todos
los órdenes del proceso asistencial al
DCA, sólo depende de la sensibilidad y
la voluntad humanitaria de los profesio-
nales concretos que atienden al paciente.
El resultado final es que las familias
nos sentimos abandonadas en nuestras
instituciones sanitarias.
Las familias con DCA necesitan recuperar
el control sobre la propia vida y sentirse
capaces de soportar y dirigir el cambio vital
en el que están inmersas. También quieren
tener constancia de que quien ha sufrido el
daño directo dispone de la mejor atención
sanitaria y social. Estas tres necesidades
básicas deben tenerse cuenta en todo el
proceso de atención, con respuestas de
tratamiento psicológico específico, si fuera
necesario, y respuestas de solidaridad.
Es muy importante modificar acciones y
omisiones de las instituciones para con
los familiares del DCA: las informaciones
inapropiadas o inexistentes, la falta de
tolerancia y de atención a las alteraciones
emocionales, la descoordinación entre ac-
ciones asistenciales y consultas…También
es vital hacer partícipe a la familia del
programa de rehabilitación e incorporar
La Entrevista
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/ Institut Guttmann