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/ Institut Guttmann
y porque, en su espíritu, no ha sufrido sensibles modificaciones
desde entonces.
Tanto la ética como la bioética son disciplinas básicamente
filosóficas. No disponen de una fuente definida ni de un manual
de soluciones para cada problema. Son más bien disciplinas que
generan preguntas, a menudo sin respuesta o con respuestas
múltiples, y todas válidas, que nos permiten reflexionar, com-
partir puntos de vista y tomar la mejor decisión posible para
ese día y ese problema.
Aun así, debemos hablar de los cuatro pilares básicos que
sustentan la bioética moderna y que dimanan de las bases
éticas promulgadas por Emmanuel Kant. Sin duda habréis
oído hablar de:
H
Principio de beneficencia: procurar el bien o el beneficio
del individuo afectado.
H
Principio de no maleficencia: no perjudicarle ni aun por
desconocimiento.
H
Principio de justicia: distribución justa (no equitativa) de
riesgos y beneficios.
H
Principio de autonomía: el ser humano es libre para decidir
los posibles beneficios y/o riesgos asociados a un determinado
proceder.
Dado que son principios, necesitan de un acto de fe por nuestra
parte, que nos permita considerarlos como una base de acuerdo para
proceder. En un ámbito global, debemos recordar la Declaración
Universal de los Derechos del Hombre y sus sucesivas revisiones como
un acuerdo de mínimos a nivel mundial sobre dichas bases.
¿Ética y ley son lo mismo? Por supuesto que no. La ley regula
los procesos de carácter repetitivo (no existe una ley explícita
para cada caso individual) y es de carácter normativo. La
ética y la bioética reflexionan sobre los conflictos individuales
o colectivos, contemplados o no por la ley. O, por decirlo de
otra forma, la bioética reflexiona sobre los usos y costumbres
habituales o posibles dentro de su ámbito de competencia para
analizar posibles riesgos o conflictos y proponer posibles al-
ternativas. Mientras que la ley normativiza dichos procederes
de forma categórica, es decir, la ley siempre regula problemas
o conflictos evidentes, la bioética analiza y estudia conflictos,
regulados o no por la ley, o bien otros riesgos posibles, siempre
dentro del marco legal vigente, pero sin limitarse al mismo.
La bioética actúa siempre dentro del marco legal y no puede
ser contraria a la ley, salvo que ésta sea manifiestamente
injusta. Tampoco la ley debe promulgarse en contra de los
usos y costumbres. Dentro del marco expuesto, y para ha-
cerlo operativo, se han creado distintos órganos que actúan
a diferentes niveles para adecuar las actuaciones al marco
ético vigente y para resolver los conflictos que pudieran
surgir. Disponemos desde un Comité de Ética nacional hasta
un Comité de Ética de Cataluña como elementos consultores
de carácter institucional o político. Asimismo, a nivel local
existen diversos Comités de Ética e Investigación Clínica
(CEIC) que se encargan de dar el visto bueno a ensayos
clínicos y a otros tipos de investigación que se inicien en los
centros hospitalarios. Se trata de confirmar que las prácticas
o tratamientos propuestos en los distintos ensayos clínicos o
procesos de investigación con participación de personas no
violan los principios éticos de los pacientes.
A otro nivel, y en la mayoría de los centros hospitalarios, existe
un Comité de Ética Asistencial (CEA). Su cometido es analizar
y sugerir las medidas correctoras ante los conflictos de cariz
ético que puedan detectar o se le puedan plantear derivados
de la práctica asistencial diaria. Es decir, en él se abordan las
cuestiones en las que pueden entrar en conflicto los deseos del
paciente con los de su equipo médico.
¿Cómo se toman las decisiones morales complejas actualmente?
Pues de forma similar a como se toman las decisiones clínicas.
Cuando las decisiones son sencillas, cada uno las toma en soli-
tario. Cuando son más complejas, llevamos el caso a la sesión
clínica del Servicio para, entre todos, llegar a un diagnóstico o
tomar la decisión más conveniente. Y en las decisiones morales
se hace de forma muy similar: sólo cambia la sesión clínica del
Servicio por el Comité de Ética Asistencial (CEA).
Las funciones de este Comité de Ética Asistencial son,
básicamente:
1)
Analizar, asesorar y facilitar el proceso de toma de deci-
siones clínicas en las situaciones que creen conflictos éticos
entre el personal sanitario, los pacientes, las familias y las
instituciones.
2)
Colaborar en la formación en bioética de los profesionales
del hospital y, muy en particular, en la de los miembros del
Comité.
3)
Proponer a la institución los protocolos de actuación para las
situaciones en que surgen conflictos éticos y que se presentan
tanto de manera reiterada como ocasionalmente.
Hay que mencionar que el dictamen que alcancen sus miem-
bros no es vinculante, sino que es, simplemente,
consultivo.
En consecuencia, sus opiniones o informes no reemplazan ni
disminuyen, de modo alguno, la responsabilidad profesional ni
personal de los profesionales sanitarios: sólo les ayuda a decidir
mejor, al contar con claros fundamentos éticos.
Estos comités actúan mediante dos sistemas: de forma autónoma
y a demanda. En el primer caso, el comité elabora documen-
tos orientativos sobre temas que siempre están vigentes en los
hospitales y que pueden conllevar dilemas éticos, como podría
ser la actuación ante situaciones de transfusión o trasplante en
pacientes testigos de Jehová. En esos documentos orientativos se
establecen líneas generales de actuación que ayudan al personal
asistencial de cualquier nivel a resolver o realizar mejor ciertos
cuidados y no suponen una norma de obligado cumplimiento sino
una orientación. En el segundo caso, el Comité de Ética Asisten-
cial también actúa a demanda de los profesionales del hospital
cuando, en casos concretos, tienen dudas sobre cómo actuar, o
bien a demanda de los pacientes o familiares, si éstos creen que
se han vulnerado sus principios éticos. Valga, a modo de ejemplo,
el caso de un paciente con serología del VIH que no quiere que el
médico informe a su pareja de la presencia de esta infección, algo
que suscita el conflicto entre el derecho a la intimidad del propio
paciente con el derecho de su pareja a proteger su salud.
SR
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