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Sobre Ruedas /
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Así, podemos entender que disponer de la vida de los
otros seres “no libres”, como quien dispone de su
tierra o sus rebaños, y los utiliza a su libre albedrío,
no suponía para nuestros ancestros ningún conflicto.
Es más, si recordamos nuestra historia universal
reciente, la esclavitud se ha mantenido hasta hace
poco menos de doscientos años, con características
similares a las de la antigua Grecia. Y eso analizando
sólo lo acontecido en nuestra civilización occidental.
Otro tanto podríamos decir de prácticas habituales
en otras culturas o civilizaciones y que chocan con
nuestros hábitos y costumbres, como el canibalismo,
la poligamia, los derechos y la dignidad de la mujer
o de los niños, que subsisten, todavía, en nuestro
mundo actual.
Con ello quiero transmitiros que la ética no es
aún una disciplina unívoca y universal y que en
sus principios, valores y juicios pesan, de forma
notoria, la propia historia, la cultura, la economía
y la geografía, entre otros valores. Que lo que hoy
y aquí consideramos éticamente correcto no tiene
por qué tener la misma consideración cuando el
problema se suscita en otro continente (África,
América, Asia...), otra cultura (oriental, tribal...),
otras creencias u otra historia (islam, hinduismo,
animismo...). Este hecho es, sin duda, una de las
fuentes de conflicto en nuestro mundo moderno, en
el que, tras la globalización iniciada desde bases
económicas, se ha producido de forma un tanto
precipitada un trasiego de personas con su cultura
y costumbres, sin tiempo a amalgamarse, asistiendo
a una deslocalización no tan sólo productiva y eco-
nómica, sino, también, cultural y social, que está
en la base de los conflictos éticos actuales.
Esta primera reflexión creo que era imprescindi-
ble para redefinir qué es la bioética. Este vocablo
está formado por el prefijo “bio”
,
que concierne
a la vida, y el termino “ética”, ya definido. Por el
mismo principio y proceder, podríamos decir que la
bioética es una disciplina que aborda los conflictos
surgidos alrededor del hecho de vivir, de ser seres
vivos y de todo lo que atañe a su generación, cuidado,
mantenimiento y cese, es decir, desde la generación
de un nuevo ser vivo hasta su muerte.
La bioética nació como tal tras la II Guerra Mun-
dial, como un movimiento contra los desmanes y
la experimentación con seres humanos, y ha am-
pliado, progresivamente, su ámbito de tal forma
que, actualmente, no engloba sólo las prácticas
médico-experimentales, sino cualquier ámbito re-
lacionado con la salud y/o vida, desde la vertiente
política, con la administración y distribución de
recursos, pasando por la sanitaria asistencial, las
ciencias experimentales y los problemas ligados al
final de la vida.
En este sentido, el Código Deontológico Médico es,
probablemente, el que tiene más rancio abolengo,
ya que data de los siglos IV-V antes de nuestra era
Foto: Josepa Alsina.