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/ Institut Guttmann
Dossier de actualidad
¿Qué es
la bioética?
Vivimos en mundo cambiante, azaroso y vibrante, globalizado.
Utilizamos términos lingüísticos de diversos orígenes y, a menudo,
los intercalamos en nuestro léxico habitual sin conocer a fondo su
significado, adjudicándole el nuestro propio, convirtiendo cualquier
nueva incorporación en un término más de nuestro argot.
Por tanto, creo necesario recordar, en primer lugar, cuál es el
significado del término “ética”, antes de efectuar una visión
global de sus fundamentos. Y pretendo hacerlo desde la reflexión
llana, desde la misma historia, de nuestra historia lejana y,
también, de la reciente.
A menudo, cuando les pregunto a los alumnos sobre el signifi-
cado del término ética o sobre su definición, suelo asistir a un
conjunto de disertaciones sobre el bien y el mal, muy ligado a
las costumbres, ritos y creencias que han gobernado nuestra
F. Xavier Curià
Médico y miembro del Comité de Ética
Asistencial del Institut Guttmann
formación y o educación. Y, al inquirir más sobre ejemplos
prácticos, suelen abocar a temas de la más pura legalidad. Y,
sin embargo, ética no es sinónimo de ley.
Ética es un vocablo derivado del griego ethos y, desde un punto
de vista semántico, es plenamente equivalente a otro término
que solemos oír y utilizar con cierta veleidad: “moral”, que
deriva del latín “
mos, mores”.
Ambos tienen el mismo signi-
ficado: costumbre.
Así, pues, podríamos delimitar la ética de un determinado
proceder o de una determinada profesión como el conjunto de
usos y costumbres asociados a ese mismo proceder o profesión
en cada momento determinado de la historia. Y digo concre-
tamente lo de cada momento de la historia porque debemos
entender y recordar que la ética no es una, única, inamovible
y eterna, sino que, al igual que el ser humano evoluciona y
cambia, se va modulando con el paso del tiempo y se adecua
a las situaciones actuales.
La ética no es una disciplina moderna. Nació como tal en el
seno de la Grecia clásica, en los albores de la democracia y la
política, y curiosamente nació con lo que hoy consideraríamos
un sesgo: nació por y para los seres libres, los únicos que go-
zaban de dignidad, un atributo del que podríamos hablar y leer
extensamente y para el que precisamos de casi un acto de fe
para llegar a un principio de acuerdo sobre su significado.
La importancia
de la
reflexión ética