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/ Institut Guttmann
“Una herramienta válida para la
plena
integración de las personas con discapacidad”
Desde su inicio, antes de la publicación de la LISMI, los centros especiales de trabajo han sido una buena alternativa laboral para
aquellas personas con discapacidad que no encontraban salidas en el llamadomercado ordinario de trabajo o empresa ordinaria.
A pesar de esta realidad, siempre han estado mal vistos como
herramienta de inserción por parte de la sociedad y esta va-
loración me ha resultado incomprensible y puedo asegurar
que, en mi experiencia como gerente de este tipo de empresa,
nunca he vivido, constatado o sentido que los trabajadores de
los centros especiales de trabajo que he dirigido tuvieran la
sensación de trabajar en una empresa marginal.
Lamentablemente, sí que he constatado que la normativa que
regulaba los centros especiales de trabajo ha ido evolucionando
negativamente, hacia reglamentaciones cada vez más especiales,
más marginadoras y menos integradoras. Cada vez los cambios
han sido para convertirnos en más especiales, menos normales
y, por tanto, menos integradores.
Pondré como ejemplo el paso de la normativa anterior a la LISMI,
que exigía sólo lamitadmás uno de trabajadores con discapacidad,
a la normativa actual con un mínimo del 70% de este tipo de tra-
bajadores, con la exigencia de prestación de servicios que, muchas
veces, no son ni solicitados o, lo que es más grave, ni deseados
por los trabajadores con discapacidad que sólo aspiran a ser un
trabajador normal; y así podríamos poner otros ejemplos.
La actual normativa exige que los trabajadores con discapacidad
contratados en un centro especial de trabajo se rijan por una
normativa laboral especial diferente del resto de trabajadores
“normales” de la empresa. Esta misma normativa se interpreta,
a veces, en el sentido de restringir el acceso a ciertas subven-
ciones públicas en función de la forma jurídica de la empresa
y, por tanto, las pone en inferioridad de condiciones a la hora
de competir en el mercado; curiosamente, estas condiciones
no se imponen en el sistema general de subvenciones que se
dan para la contratación de trabajadores con discapacidad en
el ámbito de las empresas ordinarias donde el compromiso de
contratación no es del 90%, el 70% y, ni siquiera, el 51% de
las formas antiguas de centros especiales de trabajo de antes
de la LISMI, sólo se les pide la contratación superior al 2% de
su plantilla... creo que no hacen falta más comentarios, aunque
podríamos extendernos sobre otros aspectos, algo que no haré
para no alargar este artículo más allá de lo necesario.
Es por todo esto que, hace años, un grupo de empresarios que
gestionábamos diversos centros especiales de empleo con traba-
jadores en ese momento con discapacidades físicas o sensoriales,
decidimos crear la Federación de Centros Especiales de Cataluña
(FECETC). Desde ese momento, nuestro esfuerzo ha sido repre-
sentar los valores y los intereses de nuestras empresas.
Nuestra actividad se centra en la actividades propias de una
organización patronal, defendiendo los intereses legítimos de
nuestros asociados, somos miembros del Fomento del Empleo,
enriquecidos por la promoción de todos los valores de com-
promiso social que derivan de la fuerza del trabajo que hemos
decidido escoger y que se pueden resumir en ser empresas como
las otras, aunque tengamos las dificultades que nos imponen
unas legislaciones que nos obligan a ser especiales, porque así
creemos que conseguimos, además de nuestro objetivo como
empresa, una inserción lo más normal posible para nuestros
trabajadores con discapacidad.
En la actualidad, la federación agrupa 49 centros especiales
de empleo, que dan trabajo a más de 3.600 trabajadores con
discapacidad, sea del tipo que sea, y puedo afirmar, en nombre
propio y de las empresas que represento a través de esta federa-
ción, que, en estos momentos, las dificultades son enormes por
razones que todo el mundo conoce, algunos centros especiales
de empleo han tenido que cerrar y esto nos duele más de lo que
algunos podrían pensar porque, además de los intereses propios
de cualquier otra empresa, sentimos la frustración de nuestros
compañeros que, después del esfuerzo de muchos años, se en-
cuentran que no pueden cumplir lo que nos habíamos marcado
como compromiso con la sociedad y a nivel personal.
Es por todo esto que la federación ha elaborado un documento de
bases que tiene como objetivo fijar delante de la sociedad cuál es
nuestra postura como empresas que han asumido un compromiso
con esta sociedad, si me lo permiten, diré, con convencimiento, un
compromiso ético como empresarios que quizás nadie nos pedía.
Este documento propone varios cambios normativos que van desde
parte del articulado de la LISMI a la modificación de diversos
reglamentos. Propone, también, actuaciones que permitanmejorar
el ámbito de actuación del sector para conseguir conmás garantías
sus objetivos empresariales y sociales. Creemos que las propuestas
de este documento, que han tenido el apoyo de la Federació ECOM,
además de numerosas asociaciones de personas con discapacidad,
son, quizás, el único camino válido para, entre todos, empresarios
y empleados con discapacidad, conseguir cotas mucho más altas
de empleo y de normalidad, porque nosotros sí que creemos que
los centros especiales de trabajo son una herramienta válida para
la plena integración laboral de las personas con discapacidad.
Los Centros Especiales de Trabajo (CET)
Rafael Ruano
Presidente de la Federació de Centres Especials
de Treball de Catalunya (FECETC)
Formación - Trabajo