Page 23 - Sobre Ruedas - Revista 72

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personas, ya que todos aquellos alumnos que hayan tenido la
oportunidad de compartir aula con alguna persona con proble-
mas de movilidad o comunicación habrán aprendido, de manera
directa, mediante la convivencia normalizada, en qué consisten
estas necesidades especiales específicas según cada persona,
con lo que se rompen las limitantes barreras psicológicas y
tabúes generalizados.
Explicado de manera muy gráfica y sencilla, como usuaria de silla
de ruedas y estudiante de arquitectura, todos mis compañeros
de clase han convivido y compartido conmigo las actividades
docentes sin mayor obstáculo. Han podido comprobar que soy
una persona corriente, normal y diferente como todos, con las
mismas distintas peculiaridades que cada uno tiene, con sentido
del humor, mala leche, tímida o extrovertida según la ocasión.
El valor añadido de compartir experiencias con futuros arqui-
tectos ha sido el comprobar que, en la mayoría de ocasiones, las
cosas no se diseñan correctamente por desconocimiento y no por
falta de voluntad. Ha sido todo un placer para mí ver cómo mis
compañeros han comprendido que tengo exactamente las mismas
capacidades que los demás en un entorno sin barreras –es decir,
que soy plenamente autónoma siempre que nome encuentre delante
de unas escaleras sin ninguna vía alternativa– y cómo se han inte-
resado en aprender a resolver sus proyectos de manera accesible,
consultándome dudas y perdiendo el miedo a “contagiarse” por
sentarse en una silla de ruedas. Más bien al contrario: han dis-
frutado familiarizándose y jugando con ella tratando de superar
obstáculos y descubriendo que, en la mayoría de ocasiones, éstos
son completamente innecesarios y prescindibles.
Cabe señalar que el objetivo final de esta normalización e
integración de personas con distintas capacidades se logrará
en el momento en que formen parte, también, del equipo
docente del sistema educativo. Entonces ya no será única-
mente aquella promoción de decenas de alumnos que haya
tenido la suerte de ampliar su conocimiento al compartir
experiencias con personas con realidades distintas a las su-
yas, sino que serán todas las generaciones de estudiantes las
que aprenderán de su profesor “distintamente capacitado”
una nueva visión más amplia e inclusiva, de la que saldrán
todos igualmente beneficiados.
SR
“Clavando los codos” de Amaia Mejía. Fotografía ganadora de la Mención Universidad y Discapacidad del Concurso de Foto-
grafía Digital del INICO “Las personas con discapacidad en la vida cotidiana” 2006.
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