Page 15 - Sobre Ruedas - Revista 72

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Técnicas propiamente quirúrgicas:
las técnicas quirúrgicas
disponibles para el tratamiento de problemas urológicos derivados
de lesiones neurológicas comprenden, básicamente, la cirugía
desobstructiva (esfinterotomía y afines), el tratamiento de las
complicaciones (litiasis, incontinencia de esfuerzo y fístulas) y la
cirugía con las técnicas de electroestimulación (SARS y neuro-
modulador de raíces sacras).
A pesar de disponer de un gran abanico de tratamientos,
no siempre se consigue una solución total o satisfactoria
para el paciente. La intolerancia a los fármacos, una gran
servidumbre de algunas terapias conductistas, o el hecho de
que algunas terapias sean no permanentes o irreversibles son
algunas de las razones por las cuales estas terapias o trata-
mientos no tienen una eficacia satisfactoria. En el Institut
Guttmann no nos conformamos con esto y hemos realizado
un estudio para demostrar la eficacia de la neuromodulación
mediante estimulación eléctrica de los nervios dorsales del
pene o clítoris para el tratamiento del síndrome irritativo
(elevada frecuencia miccional combinada con urgencia e
incontinencia).
Esquema anatómico del sistema urinario inferior.
Sistema de neuromodulación para el tratamiento del síndrome
miccional irritativo.
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Técnicas de neuromodulación
no invasiva:
en 1986, el Dr.
David Vodušek demostró que la estimulación transcutánea de
los nervios dorsales del pene y clítoris es capaz de tratar el
síndrome miccional irritativo de una manera eficaz. Los efectos
son reversibles y de corta duración. La estimulación incide en los
dos problemas principales del síndrome miccional irritativo. Por
un lado, la estimulación eléctrica consigue reducir la frecuencia
miccional o, en otras palabras, aumentar la capacidad de la
vejiga (más capacidad implica mayor autonomía) y, por el otro,
la estimulación produce un efecto inmediato en la urgencia,
puesto que tiene la capacidad de ofrecer el tiempo necesario
para ir al lavabo. La combinación de los dos efectos hace que
el número de episodios de incontinencia también sea menor.
Esta capacidad de aplacar la hiperactividad de la vejiga con el
estímulo eléctrico no es excepcional, al contrario, es innata en
todas las personas. La función miccional se controla mediante
un conjunto de reflejos medulares que activan o desactivan una
serie de respuestas musculares. Cuando se estimula el nervio
dorsal del pene o clítoris lo que se está activando es un reflejo
inhibitorio que desactiva otros reflejos (por ejemplo, el de la
contracción de la vejiga). Como se comenta anteriormente,
este reflejo es innato y entra en funcionamiento más veces de lo
que nos pensamos. Un ejemplo de activación del reflejo serían
los niños. La situación se produce cuando estamos viendo a un
grupo de niños jugando en el parque y un adulto dice: “¡Mira,
Pablo tiene pipí!”. El adulto afirma de manera rotunda esta
necesidad por parte del niño porque sabe de antemano que,
cuando un niño se pellizca los genitales, es que tiene ganas de
ir al lavabo. Los niños, que no irían al lavabo puesto que están
jugando y no hay nada más importante en ese momento, pronto
aprenden que estos pellizcos tienen un efecto aliviador en la
urgencia miccional. Estos pellizcos, o el cruce de piernas en
personas adultas, tienen un efecto parecido al de la estimulación
eléctrica. Éste es la activación del mismo reflejo inhibitorio de
la actividad de la vejiga. La activación de reflejos medulares con
el propósito de interferir en el conjunto de reflejos que controlan
la micción se conoce como neuromodulación miccional.
Los hombres y mujeres que podrían beneficiarse de esta técnica
son aquéllos que tienen tanto polaquiuria (alta frecuencia mic-
cional) como urgencia o imperiosidad (sensación de necesidad
de vaciar la vejiga). En los hombres los electrodos se colocan en
la parte dorsal del pene, mientras que en las mujeres se sitúan
en ambos lados de los labios mayores y a la altura del clítoris.
A los candidatos, después de una prueba (urodinámica) en el
hospital, se les proporciona un estimulador y un conjunto de
electrodos que utilizarán durante un periodo estipulado. En
este tiempo se les pide que lleven un diario miccional para, de
alguna manera, determinar el efecto de la neuromodulación.
Los beneficios esperados serían, básicamente, el alivio de los
síntomas irritativos y el control de la incontinencia, una mayor
autonomía y una mejor calidad de vida.
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