Page 28 - Sobre Ruedas - Revista 71

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/ Institut Guttmann
Secció
Experiencias
y los amigos que me acompañaban no se les resistía nada, yo
pude ocupar el primer asiento que estaba junto a la puerta de
entrada y junto a los pilotos. Así llegamos a El Aaiun, fue una
experiencia magnifica que jamás pensé que podría hacer.
La estancia en el desierto
Nos esperaban en el aeropuerto de El Aaiun los guías que ya
teníamos contratados gracias a nuestro buen amigo Joan,
que se adelantó en el viaje para comprobar, de primera mano,
algún imprevisto, dado que la situación política del momento
en la antigua provincia española no era de lo más cordial con
el pueblo saharaui. Visitamos a unos amigos en El Aaiun y los
guías nos condujeron con los todoterreno a Oasis Messeied,
donde teníamos contratados tres días de estancia en una haima.
Servicios, los mínimos, era vivir realmente el desierto, dormir
en sacos todos juntos en el suelo (WC químicos portátiles en
el oasis) y al aire libre, duchas en un chamizo, cenas y veladas
al aire libre sentados en el suelo viendo el cielo estrellado
del Sáhara, desayunos sentados en el suelo y, después, todo
el día recorriendo el desierto con los todoterreno, visitando
nuestros antiguos destacamentos: Edchera, Hagunia, Daora,
Smara, El BIR nº 1, por donde todos, o casi todos, habíamos
pasado para aprender la instrucción que, por cierto, está
todo destruido y abandonado, al igual que las demás bases
o destacamentos.
Una noche tuvimos que levantar el campamento a toda prisa,
ya que empezó a llover y, al tener la haima en un cauce, había
peligro de riada. Dormimos otra noche en el desierto con unos
pastores de camellos y, después, partimos para visitar Cabo
Bojador, el Argub y Villa Cisneros. En esta última ciudad
teníamos concertado hotel para dos días mas y, allí donde
íbamos, en cuanto sabían que éramos españoles, todos se
desvivían por darnos lo mejor, nos invitaban a tomar el té en
los sitios más insospechados y hasta la gente más humilde
nos atendía. Y es que los saharauis aún nos recuerdan con
mucho cariño. Algunos, cuando nos veían, nos abrazaban con
lágrimas en los ojos.
El regreso
El regreso lo hicimos desde Villa Cisneros, ahora llamada
Dajla, hasta Gran Canaria, con la misma compañía de vue-
los y el mismo tipo de avión que para ir hasta El Aaiun. El
problema en este tipo de avión es el acceso a la aeronave y el
descenso, pero tienen gente cualificada y muy bien preparada,
siempre dispuesta para cualquier cosa que uno necesite. La
verdad es que no fue muy complicado, gracias a Carmen, mi
esposa, y los amigos Joan, Jordi, Blas, Pilar, Manolo, Ana y
Juan, que nos acompañaban.
También quiero dar las gracias a Juan Piqueras que, con su
web www.sahara-mili.net/, ha hecho posible que recupere la
amistad que aún perduraba en mi memoria de muchos de los
amigos y compañeros de mili y, además, he hecho un montón
de nuevos amigos.
Tengo que decir que el viaje fue todo un éxito y el documental
o reportaje videográfico que filmamos fue muy aplaudido en
el Primer Encuentro Nacional de Veteranos del Sáhara que
se celebró en octubre de ese mismo año en Guadalajara.
En la web de Joan Martínez Esquius encontraréis más infor-
mación sobre viajes: www.rodamons.net
¡Hasta el próximo viaje!
Manuel García
manuel@manuelmglopez.jazztel.es
Cabrils. Barcelona