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Sobre Ruedas /
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La Entrevista | subsecció
Susana, Barcelona. Algunos no nos veíamos desde hacía 35
años. En aquel encuentro, hablamos de la posibilidad de
hacer un viaje al Sáhara para recorrer las distintas bases en
que estuvimos en nuestra juventud y que todavía están en la
actualidad diseminadas por el desierto, hacer un reportaje
videográfico, con la intención de celebrar un encuentro na-
cional de veteranos y presentarlo a los compañeros que tanto
añoran aquellas tierras y que nunca más volvieron, dada la
represión política que han aplicado los dirigentes marroquíes
a los saharauis.
El viaje
El 29 de septiembre de 2005, partimos desde el aeropuerto
de Barcelona un grupo de amigos rumbo las Palmas de Gran
Canaria. Aunque yo suelo viajar bastante, os indico que en
aeropuertos importantes como Barcelona, Madrid u otro aero-
puerto que disponga de fingers, el problema es menor cuando
vas en silla de ruedas u otra discapacidad, pues esos fingers
simplifican mucho el traslado hasta la aeronave. Vas con la
silla de ruedas hasta la misma puerta del avión, sin escaleras
ni otros obstáculos, después te trasladan a otra silla mas es-
trecha para pasar por el pasillo del avión hasta el asiento y en
destino igual. Siempre hay que avisar 24 o 48 horas antes a la
compañía aérea, o al sacar el billete de vuelo. En aeropuertos
donde no hay fingers, y siempre avisando con tiempo, en el
aeropuerto ya tienen personal preparado que te presta todo su
apoyo y te dejan situado en el asiento, y en destino te asisten
igualmente hasta que sales del aeropuerto. En las Palmas
tienen unas plataformas eléctricas con las que subes y bajas
perfectamente del avión.
Al día siguiente, sacamos los billetes con destino a El Aaiun,
en una compañía que opera en esa ruta que se llama Top Fly y
volamos en un avión Fairchild Metro, que es un modelo que sólo
pueden viajar 19 pasajeros. En este caso, lo más complicado
fue subir y bajar del avión, ya que las escaleras no son fijas y
la puerta de entrada es muy pequeña y, como el avión es muy
estrecho y de techo bajo, los pasajeros tenían que ir agachados
hasta el asiento. Como al personal de la compañía, a mi esposa
Experiencia
| Retorno al Sáhara