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/ Institut Guttmann
Historia de la rehabilitación
del traumatismo
craneoencefálico (TCE)
A fondo
Según Walsh (1987), el documento conocido más antiguo sobre el tratamiento de personas con
daño cerebral fue descubierto en Luxor, en 1862, y data de hace 3.000 años. Existen referencias
que hacen pensar que en la antigua Mesopotamia ya se describían algunos de los síntomas
derivados de una lesión cerebral, como las crisis epilépticas, la parálisis, la pérdida de visión o
la pérdida de audición
El papiro de Edwin Smith, atribuido
al 1650-1550 a.C, hace referencia a
diferentes tipos de lesión cerebral y sus
síntomas. La técnica de tratamiento era
la trepanación. Médicos de la antigua
Grecia, incluido Hipócrates, intuyeron que
el cerebro era el centro del pensamiento,
probablemente debido a su experiencia con
el traumatismo craneoencefálico (TCE).
Fue en el siglo XIX cuando se relacionó el
daño cerebral con la aparición de psicosis.
En 1848, un ferroviario llamado Phineas
Gage sufrió un accidente laboral en una
explosión y una barra de hierro le atravesó
el lóbulo frontal, lo que le ocasionó un
dramático cambio de personalidad y lo
transformó en un hombre impulsivo, vulgar
y con un comportamiento inadecuado. El
estudio de este caso permitió un mejor
conocimiento del papel de esta parte del
cerebro en el control de la personalidad
y la conducta.
Sin embargo, el inicio de la época moder-
na de la rehabilitación del traumatismo
craneal se sitúa a partir de la I Guerra
Mundial. Según Poser (1996), el avance
en el manejo neurotraumatológico, y el
consiguiente aumento de la superviven-
cia de los lesionados por arma de fuego
en este enfrentamiento bélico, fue el
motivo de la creación de los primeros
programas para la rehabilitación de
los veteranos de guerra con lesiones
cerebrales en Alemania y Austria. Kurt
Goldstein y Walther Poppelreuter, di-
rectores de los centros de rehabilitación
de Frankfurt y Colonia respectivamente,
dejaron documentación escrita con tres
grandes innovaciones. En primer lugar,
se reconoció el papel fundamental de las
secuelas neuropsicológicas como causa de
discapacidad en los pacientes con lesión
cerebral, insistiendo en la necesidad de una
evaluación detallada. En segundo lugar,
Goldstein realizó importantes aportaciones
terapéuticas basadas en la enseñanza de
estrategias para la utilización de las habili-
dades preservadas con el fin de compensar
los déficits existentes, especialmente en
el habla, lectura y escritura. La tercera
innovación consistió en considerar el empleo
como resultado primario de la rehabilitación
del daño cerebral, dado que los pacientes
que trataban, lesionados de guerra, eran
jóvenes en edad laboral.
En Estados Unidos, y también en el resto
de Europa, la rehabilitación del TCE
no se desarrolló hasta después de la II
Guerra Mundial. El Reino Unido, con
los diferentes enfoques del tratamiento
neuropsicológico de O. L. Zangwill (1945),
y Rusia, con las aportaciones de A.R.
Luria en el campo de la neuropsicología
clínica y experimental (1979), lideraron el
avance de la rehabilitación del TCE. Sin
embargo, la principal aportación de los
programas de rehabilitación en el daño
cerebral en esta etapa de posguerra fue
la introducción de la intervención mul-
tidisciplinar, con el desarrollo de ramas
profesionales como la medicina física y
rehabilitación, la fisioterapia, la terapia
ocupacional, la neuropsicología y la logo-
pedia. Esto permitió, durante las décadas
de los 50 y 60, la creación de centros de
rehabilitación para el tratamiento de
pacientes con otras lesiones cerebrales,
como es el caso del ictus.
A partir de la década de los 70 se expe-
rimentó un rápido incremento del interés
por el TCE debido al importante aumen-
to de su incidencia a consecuencia de
los accidentes de tráfico, de modo que
fue reconocido como un problema de
salud pública. Fue a partir de entonces
cuando Jenett y Teasdale (1981) empe-
zaron a preocuparse por la definición de
los diferentes grados de gravedad y los
factores pronósticos de discapacidad a
largo plazo.
En Estados Unidos, en la década de
los 90, se produjo el mayor auge en
la protocolización y estandarización
del tratamiento rehabilitador del TCE.
El motivo fundamental de este cambio
fue la industrialización de los servicios
de rehabilitación, que planteó como
objetivos primordiales la eficiencia, la
reducción de costes y la disminución de
la duración del tratamiento rehabilita-
dor. Una de las consecuencias de este
cambio fue el desarrollo de escalas de
valoración funcional que permitiesen
captar, de forma objetiva, el efecto del
tratamiento en los pacientes. Otro de
los resultados de este cambio fue el
gran auge de la investigación, que dio
lugar a la generación de importantes
bases de datos, como la del Traumatic
Brain Injury Model System, que recoge
información sobre características demo-
gráficas, causas de lesión, gravedad de la
lesión, diagnóstico, tratamiento, costes
y medidas de predicción del resultado
y seguimiento a largo plazo. Esta base
de datos se creó en enero de 1989 y ha
recogido información, de forma pros-
pectiva, procedente de 16 hospitales
de rehabilitación de Estados Unidos,
con un seguimiento de los pacientes
de hasta 15 años. Ello ha permitido
conocer mucho acerca del resultado
del tratamiento rehabilitador y de los
factores pronósticos de discapacidad,
con el consiguiente impacto en el manejo
de estos pacientes.
Montserrat Bernabeu
Jefa de la Unidad de
Daño Cerebral
Institut Guttmann