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/ Institut Guttmann
La disfagia se define como una alteración de la deglución caracterizada por la dificultad en la preparación oral del bolo alimen-
ticio o en su desplazamiento desde la boca hasta el estómago.
Disfagia
neurógena
1
2
3
Imagen videofluoroscópica.
1:
Boca.
2:
Faringe.
3:
Aspiración
(paso de contraste a tráquea).
La deglución normal consta de tres fases durante las cuales
el alimento se transporta de la boca al estómago. La primera
es la fase oral, en la que se produce la preparación voluntaria
del bolo alimenticio y éste se transfiere de la cavidad oral a la
faríngea por acción de la lengua. Sigue la fase faríngea, que
se inicia cuando el bolo pasa entre los pilares faríngeos y se
provoca el reflejo deglutorio, produciéndose de forma coordi-
nada el cierre de la laringe (para evitar el paso de comida a la
tráquea) y la apertura del esfínter esofágico superior, lo que
permite el paso del bolo a través del esófago (fase esofágica)
hasta el estómago. Cualquier alteración en alguna de estas
fases dará lugar a disfagia.
Una deglución requiere el correcto funcionamiento de todos
los elementos que intervienen en cada una de las fases de-
glutorias y depende de un control neural muy complejo en
el que intervienen diversas estructuras cerebrales que podrán
verse alteradas en múltiples patologías neurológicas. Entre
ellas tenemos el
ictus
y el
traumatismo craneoencefálico,
en
las cuales la disfagia aparece de una forma muy prevalente en
la fase aguda, pero que en general con un manejo terapéutico
adecuado tendrán una buena evolución y se recuperará la ca-
pacidad de seguir una alimentación oral normal en la mayoría
de los casos. En otras patologías degenerativas como la
es-
clerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis
lateral amiotrófica (ELA),
la disfagia podrá aparecer durante
el curso evolutivo de la enfermedad (siendo más severa en la
ELA); estos pacientes precisarán seguimientos periódicos y
adecuación progresiva del tratamiento.
Clínicamente, la disfagia podrá manifestarse dando lugar a
alteraciones nutricionales (perdida de peso, deshidratación)
y/o infecciones respiratorias (neumonía por aspiración y paso
a la vía respiratoria de contenido alimenticio).
Para su diagnóstico disponemos de un conjunto de exploracio-
nes que se basan en la exploración clínica de la deglución, la
exploración videofluoroscópica y otras exploraciones como la
fibroendoscopia y la manometría esofágica.
Con la
exploración clínica
detectaremos una serie de signos
que permiten sospechar la existencia de disfagia, como son:
1) Tos en relación con la deglución. La respuesta fisiológica a
la aspiración es la tos refleja, que es el mecanismo de defensa
que permite expulsar el alimento que entra a la vía respirato-
ria. Es importante destacar que existe un grupo de pacientes
con enfermedades neurológicas que no presentan esta tos re-
fleja: son los llamados aspiradores silentes, los cuales tendrán
un alto riesgo de desarrollar neumonías. 2) Cambios en la
calidad de la voz después de la deglución. 3) Salida de comida
por la nariz o por la cánula de traqueotomía. 4) Antecedentes
de neumonías (que pueden ser secundarias a aspiración).
Neurorrehabilitación