Page 32 - Sobre Ruedas - Revista 69

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DE LAS ARTES MARCIALES
A LA ESCRITURA
Hola, amigos, me llamo Juan Carlos Calderón Autor,
nací en Barcelona hace casi 47 años. Soy cinturón
negro de kárate, fui campeón de Cataluña de kárate
moderno en 1986. Dos meses después sufrí un derrame
cerebral del cual me recuperé en poco tiempo. Estaba
a punto de volver a los tatamis cuando me sobrevino
una hemorragia cerebral que me dejó “definitivamen-
te” postrado en una silla de ruedas.
En un principio fui atendido en el hospital de Bellvitge.
Al poco tiempo, fui trasladado al Instituto Guttmann,
dondeme atendió el doctor Guevara. He de confesar
que al principio me pareció algo chocante que me
atendiese un médico en silla de ruedas. Yo pensaba:
“Si no se ha podido curar a sí mismo…”. Poco después
me di cuenta de mi error y de su gran profesionali-
dad. En el gimnasio me atendió Pepe Conesa, otro
gran profesional, a pesar de ser ciego. Algo que me
llamó muchísimo la atención fue que las personas
que conocí allí, tanto profesionales como pacientes,
gozaban de un espléndido sentido del humor.
Yo siempre había sido un gran cómico entre mis
conocidos, era el alma de fiestas y reuniones, podía
imitar cualquier sonido, cualquier voz y cualquier ani-
mal. Desgraciadamente perdí mi voz por completo,
no podía ni emitir una A.
Betxa Méndez (la directora de terapia ocupacional)
me hizo escribir, pero no podía, se me caía el boli.
Pero mi fuerza de voluntad me empujó a intentarlo
una y otra vez, mi caligrafía era totalmente ininteli-
gible, todo eran garabatos.
Mejorémuchísimo, aunqueno lo suficientecomopara
volver a andar. Tras darme de alta en dicho centro,
acudí a varios lugares con la esperanza de que consi-
guiesen algomás, pero en todosme decían lomismo:
“Si no lo han conseguido en el Guttmann…”.
Pero con constancia y
paciencia, convertí el
ejercicio de la escritura
en mi modo de vida,
sustituyendo fielmente
mi afición por las artes
marciales. Me divertía
muchísimo recordando
los momentos más en-
trañables de mi época
en el servicio militar.
Añadí anécdotas con-
tadas por otros y una
buena dosis de imagi-
nación.
Escribí durante los 15 años siguientes, para ejercitar
coordinación y memoria. Con los años fui a parar
a una residencia de la Fundació Llars de l’Amistat
Cheshire sita en Sant Feliu de Llobregat. Allí empezó
a rondar por mi cabeza la idea de convertir todo
aquello en un libro. Lo titulé
“VERDE que te quiero
VERDE”,
haciendo referencia al color predominante
durante lamili. Yome lo imaginaba como si estuviese
viéndolo en una película. Me lo pasé en grande y
estoy seguro de que este libro provocará muchas
carcajadas y a aquéllos que han hecho la mili les
hará revivir una época inolvidable y ya inexistente.
A la residencia donde vivo vino a trabajar Mireia So-
ler como directora. Ella apreció mi trabajo y decidió
ayudarme a publicarlo. Convenció a los directivos de
la Fundación para que lo editaran. Ahora ya tengo el
libro yme gustaría hacer un pequeño homenaje a esa
época de mi vida que disfruté, y me gustaría darla a
conocer a todos aquellos y aquellas que no tuvieron
la suerte de vivir la experiencia de la mili.
Juan C rlos CALDERÓN AUTOR
Sant Feliu de Llobregat
snailman1@hotmail.com